martes 22 de abril de 2008

Soy un romántico

He de reconocer que soy un romántico. Después de pasar semanas y semanas sin asomarme para contar algunas cosas seguramente más interesantes que ésta, han tenido que se Mötley Crüe los que me arrastren hasta aquí. Pero es que se me ha puesto la piel de gallina -y una sonrisa en los labios- al ver su actuación en Jimmy Kimmel Live (hay que ver la categoría de los artistas que llevan a sus programas los late nights estadounidenses; igual que aquí, vamos). El tema se llama como ya sabréis, Saints Of Los Angeles, y es el single de avance de su próximo álbum de estudio de la banda, que supuestamente se llamará The Dirt (inspirado en su autobiografía), y que verá la luz el próximo 8 de julio. En este enlace podréis ver el vídeo oficial, pero yo os dejo con el show en vivo. Sí Grohl, los coros están pregrabados, pero ellos no son un peñazo.

lunes 24 de marzo de 2008

Clásicos: BLACK STONE CHERRY. Black Stone Cherry

Un clásico. Ha costado llegar hasta aquí. ¿Qué era un clásico en Rock Trip cuando empezó a funcionar a principios de esta década? Entonces, en la mayoría de los casos, era la reivindicación de un disco olvidado. A los que escribían conmigo nos gustaba -especialmente- el hard rock y por entonces nadie daba un cuarto por él. Escribir sobre Slaughter o White Lion era una rareza; reivindicar a Johnny Crash o The Scream, una excentricidad. Pero eso ha cambiado en muy poco tiempo y las facilidades que da internet para que la información -y la música- fluya, han hecho prescindible ese rescate de discos (muchos lo siguen haciendo) e incluso se ha sobredimensionado, hasta el punto de que en muchos sitios parece que cualquier tiempo pasado fue mejor. Y además aquella reivindicación solía, en muchos casos, venir acompañada de un mensaje: que la mayoría de los discos rescatados eran únicos y especiales precisamente por el hecho de que, además de ser buenos, casi nadie les había hecho ningún caso en su día. Pues bien, tratando de recoger esa esencia por fin me he decidido a reivindicar un clásico, aunque como sucedió en algún caso puntual en el viejo RT, éste no tenga más de dos años. ¿Pero no es un clásico al fin y al cabo? ¿Uno de esos discos que tiene toda la pinta de acompañarte siempre? A mí sinceramente me parece que sí. Y por eso su portada acompaña, en tamaño extra, el inicio de este texto.

Black Stone Cherry o el debut homónimo del cuarteto de Kentucky que posa en el frontal de su carpeta llegó hasta mí de una forma extraña. Recuerdo haber visto su primer vídeo promocional antes de que saliera el álbum a la venta, enlazarlo desde la vieja web, y después acordarme de ellos tiempo después de la publicación del disco en los States (que fue en verano del 2006). Si se llegó a publicar aquí o no, lo desconozco, pues el Ruta 66 lo reseñaba hace tan sólo un par de meses (sin darle excesiva importancia, para mi sorpresa), algunas webs lo destacaron entre lo mejor del pasado 2007 -fecha del copyright de la edición que poseo-, y Roadrunner, su sello, puede presumir de ser la discográfica internacional que peor trata a sus lanzamientos en media Europa en general y en España en particular. Así pues, hasta meses después de su salida, no me hice (cómo no, vía USA y dólar devaluado) con esta joya que nada, absolutamente nada, tiene que envidiar a cualquier debut de los grandes del rock que tengáis en vuestras casas.

Y es que estos cuatro chavales con la misma edad que la que tenían nuestros viejos ídolos cuando empezaron, han grabado un disco sólido, sin un tema de más y bastantes bombazos, con un sonido que, si bien no es nuevo, sí es personal y lo suficientemente original como para sorprender a propios y extraños. Lynyrd Skynyrd, Metallica, Soundgarden, Pearl Jam son las referencias más comunes que se les han atribuido, aunque si yo tuviera que elegir un álbum con el que entroncar este debut de Black Stone Cherry sería aquella joya que grabó a mediados de los noventa Zakk Wylde bajo el nombre de Pride & Glory. Y es que éste, como aquél, funde en una alquimia perfecta el sonido tradicional sureño con el metal más candente, consiguiendo una colección de temas en los que ambos mimbres se funden de modo desigual, pero sin renunciar en ningún momento a su naturaleza bastarda (algo que en muchas críticas se ha utilizado para descalificarlos por puristas de uno u otro signo, pero que a mí francamente me parece la salsa de su música).


Ya el inicio de Rain Wizard, abriendo el disco con un oscuro riff sobre un ritmo galopante que se rompe con un grito rasgado de Chis Robertson (¡qué voz!) anunciando la lluvia, señala la que se viene encima, pues aunque el tema es melódico y, quitándole los artificios, constituyera una correcta tonada sureña, son todos los redobles de bombo, los acordes abiertos y los riffs infecciosos (además del primer solo brillante de los muchos que glosan el álbum), los que imprimen el sello personal al tema y lo elevan a un punto notable. Tras ella, el metal gana terreno en Backwoods Gold, que reincide en los riffs infecciosos y en un ritmo de cadencia muy rápida, antes de que todo salte por los aires en la excelente Lonely Train, certeramente elegida como primer single, y que supone un ejemplar resumen del sonido de Black Stone Cherry: contundencia (la base rítmica de Jon Lawhon y John Fred Young es excepcional), líneas vocales muy cuidadas y perfectamente entonadas (dobladas en este caso a dos voces para aportar el toque sureño), solos parlantes y un estribillo de los que son difíciles de olvidar (You can't judge a book, looking at the cover / You can't love someone, messing with another / You can't win a war, fighting with your brother / You wanna have peace, gotta love one another). Pero el nivel no decae especialmente tras ella, pues tanto surgen temas más amables como Maybe Someday, o más clásicos como Crosstown Woman, que constituyen la traslación metálica más directa de un convencional tema de southern rockcomo se construyen otros en los que el rock más duro o el más enraizado en la cultura americana se reparten el terreno, distando el resultado finbal siempre del mero relleno (versión bruta del Shapes Of Things de los Yardbirds incluida). Es en este sentido en el que es innegable que el cuarteto no sólo domina el arte de repartir caña (escúchese Violator Girl para más señas), sino que también, sin caer en la fácil balada, son capaces de construir canciones exprimiendo su vertiente más melódica. Así componen la convencional -en otros tiempos, eso sí, que ahora no es fácil escuchar algo así- pero efectiva Hell And High Water (vídeo), en la que de nuevo cabe destacar los brillantes solos de Ben Wells y el mismo Robertson; la emotiva y más purista Tired Of The Rain con Reese Wynans metiendo su hammond, y la épica Rollin' On poniendo un final estupendo al álbum merced a unas melodías de esas que crecen elevándote hasta el mismo cielo.

Todo eso está contenido en su álbum de debut. No hay leyendas, no hay noticias de prensa rosa del metal, sólo, por ahora, un grupo de cuatro jóvenes que rockean muy duro y que, si venden mucho y llenan allá donde van, seguramente acabarán ocupando portadas, pero que por lo pronto sólo ocupan, en el mejor de los casos, sitios residuales como éste. Pero eso no resta no un ápice de valor a su disco, brillantemente producido por Richard Young -padre del batería- y el ingeniero David Barrick, y mezclado por el artesano Kevin Shirley para que suene como una bomba. Es lo que hay, sin más misterios más allá de lo que cuesta, pese a ser reciente, encontrarlo en una tienda no especializada de este país. Y con todo, para mí, tan clásico o más que el resto que de los que hemos hablado. Por lo pronto este verano andarán por Europa, entre otras cosas, abriendo la gira conjunta de Whitesnake y Def Leppard. Y qué queréis que os diga, a día de hoy, de ese cartel, yo iría por ellos.



jueves 20 de marzo de 2008

Black Tide: Dejad que los niños se acerquen a mí.

Paso últimamente más tiempo pidiendo disculpas por no escribir regularmente aquí, que contándoos cosas nuevas o interesantes, de modo que lo dejo ya: perdonad. Eso sí, me asomo, sin aseguraros nada esta vez, para hablaros, como me gusta hacer, de algún bombazo. Quizás ya haya escrito alguien de ellos como merecen en alguna revista estatal, pero me extrañaría bastante. Tardaron meses en hablar de Avenged Sevenfold, otro tanto de Airbourne, y ahora estamos leyendo los primeros halagos a Black Stone Cherry, mientras se queman centenares de páginas adulando a las mismas glorias cuyos viejos álbumes ya glosan nuestras estanterías. Que sí, que a mí también me gustan, pero hablar de ellos, de sus reuniones y sus separaciones, mientras se pasa de las nuevas generaciones o se las trata como algo menor, hace un flaco favor al rock (el otro día escuché unos minutos de un veterano programa de rock de emisión nacional en una cadena "especializada" y daba vergüenza ajena -Painkiller de Judas Priest y un mediocre tema de Helloween de hace diez años sonaron en tan sólo unos minutos, como si viviéramos en 1994).

Al caso, que el rock vive más allá de las viejas glorias y de los nuevos inventos, y es hacia donde hay que mirar. Y mirando, mirando me encontré con ellos. Se llaman Black Tide, son norteamericanos, la media de edad de sus integrantes no supera la veintena, y son -habiendo escuchado sólo los tres temas que hay su espacio en Myspace- los legítimos herederos de Megadeth y Anthrax. Su disco de debut, titulado Light From Above, salió el martes a la venta en EEUU a través de Interscope. ¿Aquí? Nadie lo sabe, pero en Amazon está por 8 dólares. Yo os dejo ya con el vídeo de su primer single -Shockwave-. Ya os digo, quizás hayáis oído hablar de ellos ya en otro sitio. O quizás aquí fue el primero. Lo que no podréis decir es que os molesto con tonterías. Un abrazo.


viernes 8 de febrero de 2008

Novedades. Devil's Dandruff - "Suicide Lifestyle"

Entre el grupo y yo, a excepción de los parroquianos del pub que cruzaban ante el escenario para visitar con sospechosa periodicidad los lavabos, no se interpuso nadie mientras la banda ejecutó con absoluta fidelidad todos y cada uno de los temas de Suicide Lifestyle. Y a mí, al tiempo que disfrutaba del concierto, me venía a la mente lo caprichoso que es el éxito en esto del rock n' roll. Porque ahí estaba yo, disfrutando en directo de los malagueños Devil's Dandruff, a los que a penas tres semanas antes no conocía, mientras, a mis espaldas, decenas de personas habían acudido al local dentro de su rutina semanal y se irían de allí sin ser conscientes de lo que habían presenciado por pura casualidad. Y es que, sin entrar a valorar el concierto en sí, lo que allí tenía lugar, por modesto que parezca, era un concierto de la gira de presentación de un muy buen disco, que bien podría ser, con el tiempo, considerado un clásico.

Porque, para que un disco lo sea, sólo tiene que merecerlo y que alguien lo diga. Y aunque Suicide Lifestyle no sea Coliseum, sin duda se trata de un gran álbum. Autofinanciado pero notablemente producido (por Sergio Cascales), con unos temas brillantes y muy bien ejecutados, Suicide Lifestyle es un disco sólido de principio a fin. Su sonido, enmarcado en el hard rock más rápido, áspero y clásico, recuerda por momentos a Supersuckers, por momentos a Hellacopters, y se plasma en una colección de canciones que tienden a buscar el camino rápido al corazón del oyente aunque sin caer en la melodía más melosa. El inicio del disco con el triplete On The Loose, Go! y la adrenalínica Hangover -menudo riff- es tan portentoso que casi supone un lastre para el resto, pues es difícil repetir semejante grado de intensidad. Pero el resto no desmerece -casi diría que la versión del Somebody To Love de Jefferson Airplain, a pesar de su corrección, está de más al lado de piezas como The Strange o Freeway-, y muestra a unos compositores precisos, sacando el mayor partido a sus habilidades en temas repletos de matices (sacan fuerza no sólo de los riffs, sino también de los silencios, las pausas, los etc.). Mención especial merece la voz de Sergio, que aporta matices a las composiciones y unas líneas vocales variadas y realmente buenas.

Con todo eso se configura un álbum realmente brillante, que seguro que encantaría a muchos que, como yo hasta hace nada, no saben ni de su existencia. Pero así son las cosas. Yo vi a la banda actuar, y cuando dejaron el escenario tras ejecutar una brillante versión del Search And Destroy de los Stooges, sin mediar con ellos una palabra -así soy de seco, qué le voy a hacer-, salí del local junto al colega que me acompañaba tras hacernos cada uno con nuestra respectiva copia de su CD. Me gustaría saber cuántos vendieron esa noche.


viernes 25 de enero de 2008

Novedades. Avenged Sevenfold - "Avenged Sevenfold"

Por mucho que le pese a mi colega Javier Baz (mi blogger rockero de cabecera), los norteamericanos Avenged Sevenfold, lograron en 2006, con su espectacular City Of Evil, convertirse en la última esperanza blanca del hard & heavy. Y no sólo porque el álbum fuera un superventas a partir, primero, del boca a boca (aunque luego en los States sí se les diera cancha vista la legión de seguidores que tenían); sino porque el grupo, si es cierto que no inventaba nada, bebía de las mejores fuentes (desde el heavy de Iron Maiden al hard rock de Guns N' Roses o Skid Row, pasando por el metal progresivo de Dream Theater) y las fusionaba como nadie antes lo había hecho. El disco era soberbio y lo exprimieron al máximo, pero había que darle una continuación.

Y ésta llegó a finales del pasado año, aunque a decir verdad, fue difícil enterarse, porque después del éxito de su predecesor, Warner pensó que lo mejor que podía hacer por él era nada (lo mismo que hizo con el anterior en un principio). Y si eso pasaba en EEUU, donde la promo se redujo a la grabación de un vídeo -a día de hoy siguen con el mismo dos meses y pico después-, en España aún se hizo peor, ya que no solo no se incidió mucho en el producto (no recuerdo que me llegara un solo mail de la compañía y sí me llegaban los de Papito), sino que en las fechas posteriores a su lanzamiento era difícil encontrarlo en las grandes cadenas de tiendas. De modo que petición a Amazon de la edición especial con DVD extra por sólo 15 dólares (que al cambio sale muy bien), un poco de paciencia, et voilà: Avenged Sevenfold, que es como se llama, ya está en tus manos.

Lo de llamar al cuarto -el quinto o el que sea- LP como la banda es algo muy visto e implica un mensaje claro: "si hay algo que verdaderamente creemos que nos representa es esto", dice. Lo hicieron Mötley Crüe cuando largaron a Vince Neil y así les lució el pelo; lo hicieron Hamlet en nuestro país cuando quisieron demostrar que podía ser más duros que nadie... hay decenas de casos, y el de Avenged Sevenfold sólo es el penúltimo. City Of Evil les había encumbrado e igualarlo era un reto, pero ellos, crecidos por él, no sólo creyeron que lo lograrían, sino que el mérito de aquél era sólo suyo, por lo que esta vez se meterían en el estudio sin productor y sacarían lo mejor de sí mismos. Y claro, eso fue un error.

Veamos, el disco está bien, pero no es ni la sombra de su predecesor. Y explicarlo es bien sencillo. En City Of Evil, repitieron con Mudrock, un productor que ya les conocía de su anterior Waking The Fallen, y seguramente éste les ayudó a materializar sus ideas, les sugirió otras y les contuvo cuando su ambición se desmedía. Así se construyó un álbum barroco, lleno de detalles, pero ensamblado a la perfección. Ahora, en cambio, Shadows y compañía han dado rienda suelta a su imaginación y no ha habido ningún punto de vista externo para contenerlos; con lo que nos encontramos con un álbum excesivo, rozando en ocasiones lo rococó. Porque los mimbres son los mismos, un grupo integrado por excelentes músicos con una creatividad -o un conocimiento del medio- desbordante, pero falta el orden. De ese modo aquí se reúne una decena de canciones plagadas de buenos detalles, pero también con imperfecciones, sin contención en la mayoría de los casos, o a escasa distancia de ser algo de más envergadura pero sin alcanzarlo.

¿Es pues un mal disco? No, pero sí una vulgar copia de su predecesor. Garantizará buenos ratos a sus seguidores -entre los que me incluyo- pero si somos exigentes con ellos, convendremos que podían habernos ofrecido algo mejor. Quizás, si hubieran contado con un poco de modestia.

PD: Hace unos día anunciaron que ejercerán de teloneros de Maiden en su gira veraniega Europea. Por ahora estarán en todas las fechas excepto en las españolas. Que alguien lo remedie.

PD2: Por lo que veo están a punto de estrenar nuevo vídeo. Corresponde al tema A little Piece Of Heaven, del que por ahora os puedo colgar un avance. Ahí está.