martes 30 de octubre de 2007

Novedades. Susan Masino - "La historia de AC/DC. La banda de heavy metal más grande todos los tiempos"

Coincidiendo prácticamente con el primer lanzamiento oficial de la banda en un tiempo prolongado, Ma Non Tropo publica en España la traducción de una de las biografías recientes más populares dedicadas a los australianos AC/DC. Se trata, como el resto de los libros dedicados a las andanzas de la -Rolling Stones al margen- mayor banda de rock del planeta, de una biografía no oficial. Y es que los hermanos Young, al contrario que otros colegas, nunca se han tomado a sí mismos muy en serio, y nunca se han dado importancia por encima de la que les pueda otorgar su propia obra. De ese modo tampoco Susan Masino, autora de este La Historia de AC/DC (Ma Non Troppo '07), tampoco contó para su elaboración con el testimonio directo de ningún miembro de la formación, aunque por lo que había podido leer por lo mentideros de internet, la suya, podía ser la biografía definitiva. Pero, lo digo ya, nada más lejos de la realidad.

Ya en la introducción, centrada en las desventuras de la autora para recibir el encargo de escribir el libro, la cosa empieza a oler mal, pues Masino cobra más protagonismo que la propia banda. No obstante, lo grave viene luego, cuando uno ve que el relato no es más que la sucesión de datos ya conocidos y escasamente contrastados (más allá de la consulta de entrevistas de archivo de otros medios), pues la autora no llega a determinar con claridad los aspectos más nimios de la fundación de la banda (llamativo es el detalle de que, a estas alturas de la película, no sea capaz de asegurar la fuente que inspiró a los Young para llamar a su banda AC/DC), ni tampoco de dictaminar a qué se ha dedicado la banda como tal en los últimos años de semipenumbra.

Todo esto, que haría del libro un pobre y extenso reportaje sobre los lugares comunes de la carrera de los australianos, se ve todavía ensombrecido por la presencia excesiva de la narradora, que satura el libro de locuciones exclamativas e interpretativas a todo punto innecesarias y ridículas (del tipo "¡Todos están bien educados, tienen costumbres de familia, y son sencillamente geniales!", con la que prácticamente acaba la obra). Y esta muestra de subjetividad, es notable también de modo implícito, al ver como la autora pasa de puntillas por los detalles más escabrosos de la trayectoria de AC/DC (la baja de Malcolm Young en la gira de Blow Up Your Video a penas merece un párrafo). Así pues, pese a las expectativas despertadas, este La Historia de AC/DC se erige como -posiblemente- la peor biografía publicada de la banda en castellano. Eso sí, con la mejor portada. Que no os lleve eso a engaño.

lunes 22 de octubre de 2007

Crystal Pistol. (Meliana - Valencia. 22.10.07. Sala Durango)

Sin cámara de fotos y sin intención alguna de dar testimonio de lo que viera más que a los colegas me dirigí el pasado sábado al nuevo oasis -que dure- para el rock aparecido en Valencia. Me enteré de su existencia de milagro, cuando el mismo día del concierto, me enteré de que The Last Vegas actuaban en la zona y lo hacían en una sala llamada Durango ubicada en Meliana, un pueblo a las afueras de la ciudad (el problema nunca acaba de ser resuelto). Hasta ese día ni una sola sala de Valencia se había ofrecido a servir de sede a las decenas de giras de bandas rockeras de serie B que giran habitualmente por el país realizando más de media docena de fechas, por lo que una de las cuatro ciudades con más habitantes de España se quedaba fuera también de ese circuito. Pero para satisfacción de los más freaks de la contornada, Durango vino a nuestro rescate, apostando además por el rock más sucio como el leitmotiv de su programación y sus sesiones.

Y de ese modo, tras disfrutar como un enano la pasada semana del apabullante show de The Last Vegas, tan sólo unos días después teníamos una nueva banda internacional en la ciudad, con el aliciente de ser los autores de uno de los álbumes más refrescantes del pasado 2005. Ni más ni menos que los hard punk rockers canadienses Crystal Pistol.


La verdad es que yo estaba ansioso por verlos. Frente a la pretenciosidad de la mayor parte de la oferta actual, lo que los Pystol presentan es una apuesta decidida por la inmediatez, la adrenalina y la diversión a través de cortes tan previsibles como efectivos (en ese sentido me recuerdan tremendamente a sus compatriotas The Black Halos). ¿Y qué otra cosa puede desear un rockero un sábado por la noche? Así, con la única incógnita de ver lo que duraría el show de una banda que sólo tiene un disco en la calle y otro en proyecto, convencí a un puñado de colegas que nunca habían escuchado al grupo y nos dirigimos a una sala que para mi sorpresa presentaba un aforo bastante desangelado (no se llegaría a al centenar y medio de personas que vimos a TLV). Para entonces ya estaban en escena los locales The Electric Sluts que disfrutaron de un buen rato (otro aliciente a destacar de la sala) para presentar sus temas, básicamente encuadrados en un rudimentario punk rock de sencilla y sucia factura.

Fue tras su salida cuando un puñado de tipos procedieron a preparar el escenario para la actuación de Crystal Pistol, con la relativa sorpresa de que no eran otros que los mismos integrantes de la banda que no se hacían acompañar en su periplo por Europa de ningún pipa para que les ayudara en estos y otros menesteres. Así, tras prepararse ellos mismos todo el equipo y abandonar el escenario por unos minutos, el quinteto canadiense regresaba poco después a escena para abrir el show con Locomotive. El tema sonaba tan bestia como en estudio, la banda se lo dejaba todo en la interpretación y el escenario se convertía en un enorme charco de la cerveza que el vocalista Mik Ireland escupía a sus compañeros y hacia el techo de la sala entre párrafo y párrafo. Estábamos en un concierto de puro y duro sleazy, no cabía duda.

Y así siguió en su breve e intensa duración, en el que tocaron todos los temas -a excepción de Salt Of The Earth- de su homónimo debut más cuatro o cinco del que será -esperemos que sí- su continuación. De los segundos la popularizada en su MySpace I Got It Wrong y una que titularon This Is Rock N Roll fueron las más celebradas, mientras que Rockstar fue la que sin duda volvió loco al personal de las ya conocidas, aunque All The Freaks, Live Fast, XXIII cayeron como los trallazos que son, respaldas por una banda sólida como una roca que se crecía por momentos a medida que veía como su música contagiaba a un personal cada vez más volcado. Así nadie quedó insatisfecho tras los dos bises de un tema que los Pistol concedieron después de abandonar por primera vez el escenario (uno de ellos no programado).

Sin salir siquiera a secarse el sudor, el guitarrista Brian Bresset -por cierto, impresionante durante todo el show- se dirigió al final de la sala donde había improvisado un pequeño stand con sus camisetas y CD's y allí mismo los vendió a los que, como yo, lo habíamos escuchado durante meses de modo ilícito y, seguramente, a más de un converso de los que se ganaron esa noche. Allí estuvo Brian un buen rato, mientras a su alrededor el personal prolongaba la fiesta en la sala a los compases de Mötley o Buckcherry. Sería un poco más tarde cuando los colegas que acudimos al show, salimos cara al coche y enchufamos el CD mientras nos despedíamos frente a la puerta del local. Allí, junto a nosotros, aparcó una pequeña furgoneta y al rato Dave Troutman, Greg Laikin, Pinto, Bresett y Ireland, comenzaban a cargar su equipo. Les agradecimos el concierto, sus canciones y allí les dejamos, todavía trabajando, mientras nos alejábamos con los bafles del coche escupiendo, en la que parece que es la boca de toda una rockstar, eso de "everybody hates you when you love rock n roll".

PD: Cuando escribo esto Crystal Pistol todavía van a hacer seis conciertos más en nuestro país. Hoy 22 de octubre en Ponferrada (Cocodrilo Negro), mañana 23 en Vigo (Fabrica de Chocolate), el 24 Santoña (Tropicana), el 25 en Madrid (gruta 77), el 26 en Logroño (7 Manos) y el 27 en Burgos (Studio 27). El que pueda que no se lo pierda.

Clásicos: D.A.D. No Fuel Left For The Pilgrims. (Warner Bros. Records)

Este "clásico" se publicó en RT1.0.

Me encanta el grado de complicidad que se puede lograr a través de una sección como esta de clásicos. Igual un día te permites el lujo de reivindicar la valía de grupos como Poison o Slaughter, que otro recuperas discos memorables e injustamente olvidados de formaciones que corrieron la misma suerte como The Four Horsemen o Little Caesar, al tiempo que mezclas en un mismo espacio a bandas tan dispares como Bon Jovi y Turbonegro. Sí, lo fácil sería cubrir la papeleta con álbumes de Iron Maiden o AC/DC pero no sería igual de gratificante. ¿Qué contaríamos de nuevo de cualquiera de sus grandes discos? ¿De qué serviría? Todos empezamos con ellos y hemos oído cientos de veces, merced a la poca originalidad de nuestros locutores de radio y nuestros periodistas especializados, lo que rodeó sus grabaciones. Por eso me sentía desalentado hace unos días cuando empecé a trabajar en un clásico que, siéndolo, me parecía que resultaba bastante obvio y todavía bastante reputado. Sin embargo se me cruzó éste en el camino y todo cambió. ¿Quién se acuerda ahora de D.A.D? Pocos. ¿Fueron todos sus discos buenos? Ni mucho menos. Pero, ¿el que tenga este No Fuel Left For The Pilgrims lo hará sonar de nuevo en su casa o en su coche y volverá a disfrutar de su grandeza cuando lea esto? Seguro que sí. Y si algún chaval se atreve a buscar sus temas por internet o hacerse con el disco, pues mejor que mejor.

Efectivamente, D.A.D ya no suenan (musicalmente hablando) como antes, ni siquiera sonaban en este álbum igual que lo hacían en los que les precedieron, pero con No Fuel Left For The Pilgrims lograron el sonido que les convirtió en uno de los grandes del hard rock europeo en ese periodo mágico que tuvo lugar en el ocaso de los ochenta y principios de los noventa, y en una banda que todavía despierta el cariño y el respeto de muchos de nosotros. Considerado por muchos como el álbum de debut del cuarteto danés, lo cierto es que antes de que No Fuel Left For The Pilgrims viera la luz, D.A.D ya disfrutaban de una destacada reputación en su país natal merced a dos trabajos previos editados por una discográfica independiente. Y fue a través de ella como se publicó también por primera vez este disco, aunque el paso de su iniciático y ambiguo country pop oscuro y rudimentario al hard rock brillante y cargado de sarcasmo de su nuevo álbum propició que los ojeadores de Warner, que ya se habían fijado en ellos por su éxito, decidieran ficharlos para editar éste y sus posteriores trabajos a nivel internacional. Así, en 1989, Disneyland After Dark -que es como se llamaba la banda hasta que la Disney impidió que existiera una banda con tan mágico y al tiempo macabro nombre (algo así como "Disneyland al anochecer")- dieron el salto internacional ya bajo las siglas de D.A.D. Sleeping My Day Away abría el álbum con su mítico punteo y su letra reivindicando la vida nocturna en la típica actitud de la banda de los hermanos Binzer (la formación la componían Jesper Binzer a la voz y la guitarra, su hermano Jacob a la guitarra solista, el loco de Stig Pederson al bajo y Peter Jensen a la batería) con la que nunca acababas de saber si hablaban completamente en serio. Este factor, que les hacía únicos, se enfatizaba en la siguiente Jihad (de cuyo estribillo extrajeron el título del álbum), en la que se reflejaban con sarcasmo la crisis de oriente próximo que desembocaría en la guerra del golfo a través de todo un himno. Y es que D.A.D eran realmente únicos. ¿Cómo si no hablaban de una relación desde un punto de vista tan freak como lo hacían en Point Of View -poniéndose en la piel de un tipo con el ego disparado- o titulaban un tema ZCMI aunque no significara nada simplemente porque sonaba bien? Eso sí, podían ser los más heavies, como se reflejaba en Rim Of Hell, una especie de adelanto al Razors Edge de AC/DC, o en True Beliver, un tema en el que no sabías si hacían una oda o se reían de los integristas del lado salvaje. Pero cuando demostraban que estaban completamente sembrados era en himnos como la inigualable Girl Nation, temazo en el que reivindicaban una sociedad gobernada por mujeres para solucionar todos los problemas. Tras ella, Lords Of The Atlas les servía para narrar un viaje de ácido, Overmuch para sacar su vena más AC/DC y explotar esa voz de carajillero medio borracho que convirtió a Jesper en el cantante más adecuado para la banda (hasta este disco había compartido dicha función con Stig Pederson), o Siamese Twins para seguir jugando con los tabúes (estos no hablaban de relaciones con gemelas como hacía Warrant, sino con siamesas). Ya en la recta final Wildtalk era otro hit en el que daban un repaso a todos los "comeorejas", antes de despedirse con la broma final de la frenética Ill Will.

Con un producto tan diferenciado, resultado de una música francamente buena y unas letras excepcionales, a nadie se le ocurrió pensar que la jugada de la Warner por hacerse con ellos fuera mala, pero el resultado -como en tantas otras ocasiones sucedió cuando se trató de exportar una banda europea a los Estados Unidos- no fue satisfactorio. No Fuel Left For The Pilgrims fue un relativo éxito en Europa, dónde la banda se ganó una buena legión de fans, pero en los States, objetivo primordial de la compañía, no pasaron del puesto 116 del Billboard. No obstante la banda insistió en la formula en su siguiente y también celebrado -por nosotros, sus fans- Riskin' It All, pero el nuevo pinchazo al otro lado del Atlántico y la crisis que sufrió Warner en aquellas fechas acabó por perjudicar a una banda que vió frenada su lenta pero ascendente carrera. Tuvieron que pasar cuatro años hasta que viera la luz un nuevo trabajo de los daneses (ya en EMI) que, siempre abiertos a cualquier tipo de música pero reacios a renunciar a su sarcasmo, eligieron otra vía del rock menos festiva para sacar a relucir sus brillantes letras. Quizás D.A.D sean más perdedores que ganadores, pero echando la vista atrás a las páginas más inolvidables de la historia del rock, uno se da cuenta de que muchas de ellas están escritas por bandas como la suya, y con discos tan memorables como éste.

miércoles 17 de octubre de 2007

Novedades. Foreigner - "Alive & Rockin'"

Cuando escuchamos a algún crítico musical referirse a las bandas "dinosaurio", en la mayoría de ocasiones se refieren a esos grupos de rock de los setenta cuya popularidad era enorme -de ahí la denominación- a los que dicen que el punk vino a exterminar. Realmente lo que sucedió, aunque muchos de esos críticos no se hayan enterado (las chorradas, como dije hace bien poco, corren de boca en boca como la pólvora), es que la denominación era incorrecta, pues los dinosaurios reales se extinguieron, mientras que lo único que se extinguió recién estrenada la década de los ochenta fue el punk, que duró lo que duran las modas, mientras que muchas de esas bandas mal llamadas "dinosaurios", aún siguieron creciendo. Una de ellas, de las más destacadas fue Foreigner, que tras arrasar a nivel de ventas con sus tres primeros álbumes a finales de los setenta, alcanzó en 1981 su punto álgido con el multimillonario en ventas 4. No, no los mató el punk, aunque seguramente lo hizo un mercado del rock que se endureció notablemente en esa década, en la que su estilo sofisticado (AOR lo llaman) se fue quedando un tanto obsoleto para figurar en una primera línea en la que se amontonaban Mötley Crües, Metallicas y compañía.

Ése sería seguramente el motivo por el que Foreigner optaron por retirarse a mediados de los noventa, tras un último álbum con el que no recuperaron el pulso perdido desde la primera partida de su vocalista original Lou Gramm. Pese a todo, no sería ése el último coletazo de la banda, con Gramm y su líder Mick Jones, resucitando el nombre para girar en 2003 junto a Journey. Sin embargo, tras una nueva salida de Gramm, Jones decidió finalmente conformar una nueva formación y reclutó al cantante de Hurricane Kelly Hansen, para, junto a los destacados Jeff Pilson (Dokken) y Jason Bonham (el hijo de John), seguir paseando el nombre de Foreigner por el mundo. Y fruto de uno de esos paseos nos llega ahora este Alive & Rockin' ('07 E.M.S./Locomotive Records) que recoge en DVD y CD lo que la banda es capaz de ofrecer en la actualidad.

Y es bastante sencillo de explicar, la banda suena exactamente igual que cuando, en lugar de Hansen, Pilson y Bonham, estaban Gramm, Willis (o Gagliardi) y Elliot. Vamos, que a nivel sonoro no se ha perdido nada con el cambio, a pesar de que se acuda a todo el repertorio pre-noventas (nadie pide lo contrario). Eso sí, en lo visual resulta un tanto chocante, porque uno asocia a Foreigner a los rizos de Gramm y no se espera ver a una banda rejuvenecida (si se puede decir eso de este personal). Por lo que respecta a lo formal hay que señalar que la grabación recogida en el DVD (correspondiente a su actuación en la edición 2005 del Bang Your Head) es buena, tanto en lo relativo al sonido como en lo que concierne a la imagen, de buena calidad y sobria realización.

Pese a todo, esta corrección queda ligeramente empañada por la elección del concierto ofrecido, pues se trata de una actuación de festival, con el cielo todavía vespertino y ante un público no entusiasta de la banda (a uno siempre le gusta ver cierto entusiasmo en un directo, a pesar de que en muchas ocasiones esté trucado). Al margen de la actuación, el DVD también recoge entrevistas con tres miembros de la banda, aunque sin subtitular y una filmación denominada Foreigner TV que carece de interés. Por lo que respecta al CD, se trata de la misma grabación (correspondiente a un show en Las Vegas) ya publicada en el CD titulado Live In '05, y al igual que el DVD, suena a la perfección (aunque un tanto sobrio, como un grandes éxitos en directo), con el aliciente de contener algunos temas más.

Queda pues la duda de lo que podía haber sido y no es. Pero también lo que es, un testimonio fiel de parte de la realidad actual de una banda y de unos temas lo suficientemente míticos como para compartir cartel con Led Zeppelin en su inminente único show de reunión. ¿Os parece poco?