La escena rockera más cercana al punk rock parece gozar de buena salud o al menos eso debe parecerles a las discográficas especializadas, que cada vez centran más sus miradas en estos subgéneros para nutrir sus catálogos. Prueba de ello son los dos trabajos de los que os voy a hablar a continuación, empezando por el más brillante de los dos. Se trata del nuevo álbum, el cuarto, de los suecos The Bones, aunque se trata del primero que cae de ellos en mis manos. Y es también el primero que editan para una Century Media que, como recordaréis, ya se hizo hace un tiempo con los servicios de Backyard Babies pese a no ser el punl rock su especialidad. El estilo de The Bones es similar al de sus paisanos, aunque les falta la variedad de matices de los de Dregen, y también un punto de originalidad, pues las líneas melódicas de los temas está bastante trillada (además de tender bastante, al menos en este Burnout Boulevard, a la happy song). No obstante la buena producción del álbum y de su ejecución hacen de él un disco correcto, aunque más prescindible cuanto más grande sea el catálogo de discos de grupos similares de que disponga el oyente.

La segunda entrega la ofrece en cambio el sello francés especializado en rock y hard rock Bad Reputation, aunque señalar que lo que ofrecen The Flairs tiene algo que ver con el punk rock -al margen de su estética- quizá sea mucho decir. Porque la onda que muestran en este Shut Up And Drive se acerca bastante a la del afectado emocore, aunque sus composiciones ciertamente son más rudas y secas de lo habitual en este subgénero made in USA. Pero lo que a grandes rasgos lastra el resultado final del producto son las líneas vocales de Dawn Mandarino, que pese a no tener una mal timbre de voz, no ha conseguido meter una melodía brillante entre los doce temas que firma la banda en el álbum (el que haría trece es una versión del 18 & Life de Skid Row al que no aportan novedad alguna -hasta canta los gorgoritos de Bach- y palidece junto al original). Todo ello hace del disco uno más de tantos, aunque como pasa habitualmente, si consiguen meter alguna canción en alguna serie para teenagers les suene la flauta. Claro que así no se levanta la industria.















