viernes 30 de noviembre de 2007

Novedades. The Bones – “Burnout Boulevard”. The Flairs – “Shut Up And Drive”

La escena rockera más cercana al punk rock parece gozar de buena salud o al menos eso debe parecerles a las discográficas especializadas, que cada vez centran más sus miradas en estos subgéneros para nutrir sus catálogos. Prueba de ello son los dos trabajos de los que os voy a hablar a continuación, empezando por el más brillante de los dos. Se trata del nuevo álbum, el cuarto, de los suecos The Bones, aunque se trata del primero que cae de ellos en mis manos. Y es también el primero que editan para una Century Media que, como recordaréis, ya se hizo hace un tiempo con los servicios de Backyard Babies pese a no ser el punl rock su especialidad. El estilo de The Bones es similar al de sus paisanos, aunque les falta la variedad de matices de los de Dregen, y también un punto de originalidad, pues las líneas melódicas de los temas está bastante trillada (además de tender bastante, al menos en este Burnout Boulevard, a la happy song). No obstante la buena producción del álbum y de su ejecución hacen de él un disco correcto, aunque más prescindible cuanto más grande sea el catálogo de discos de grupos similares de que disponga el oyente.


La segunda entrega la ofrece en cambio el sello francés especializado en rock y hard rock Bad Reputation, aunque señalar que lo que ofrecen The Flairs tiene algo que ver con el punk rock -al margen de su estética- quizá sea mucho decir. Porque la onda que muestran en este Shut Up And Drive se acerca bastante a la del afectado emocore, aunque sus composiciones ciertamente son más rudas y secas de lo habitual en este subgénero made in USA. Pero lo que a grandes rasgos lastra el resultado final del producto son las líneas vocales de Dawn Mandarino, que pese a no tener una mal timbre de voz, no ha conseguido meter una melodía brillante entre los doce temas que firma la banda en el álbum (el que haría trece es una versión del 18 & Life de Skid Row al que no aportan novedad alguna -hasta canta los gorgoritos de Bach- y palidece junto al original). Todo ello hace del disco uno más de tantos, aunque como pasa habitualmente, si consiguen meter alguna canción en alguna serie para teenagers les suene la flauta. Claro que así no se levanta la industria.




martes 27 de noviembre de 2007

Turbonegro (Alicante 21.11.07 Nave 8)

Turbonegro visitaban por primera vez la Comunitat Valenciana y, como no podía ser de otra manera, lo hacían para actuar a unos doscientos kilómetros de mi ciudad. Y Alicante, no sé si por cálculo estratégico del promotor nacional de la banda o a demanda de uno local, era la ciudad elegida para albergar el único concierto que los noruegos realizarían en una visita a nuestro país en cuyas restantes citas ejercerían de teloneros de Marilyn Manson. Sea como fuere la apuesta fue acertada, porque la sala Nave 8, ubicada a las afueras de la ciudad del Benacantil, presentó un lleno -no asfixiante pero sí absoluto- a pesar de que la cita era un frío y húmedo miércoles. Obviamente, no es gratuito que en Valencia no haya un sólo pub que haga sombra al The Cure alicantino o en el que se vean bailar a tantas chicas guapas al son del rock n' roll como en el Joplin del Barrio. Y les puedo garantizar que parte de ellas estaba entre las mil quinientas personas asistieron a la Nave 8 para asistir al show de las hordas de Hank Von Helvete, que llegaban para presentar su reciente Retox.

Turbonegro 01

Hasta las once en punto se hicieron esperar Turbonegro para tomar un escenario, con la portada de su último disco como telón de fondo, que asaltaron a los compases - creo recordar- de All My Friends Are Dead. Cabe señalar a estas alturas de la película que Turbonegro no son, como al parecer lo fueron en su día -no lo he visto de primera mano-, sinónimo de salvajismo. Ahora la impresión se reduce a su estética, versión gore de la propuesta en su día por Village People, y a su puesta en escena; lo que no significa, todo sea dicho, que no sean una excelente banda de rock n' roll.

Turbonegro 02

Y como tal ejecutaron un set list que se integró en su bloque principal básicamente de temas extraídos de sus discos post reunión. Así sonaron entre otras City Of Satan (que aseguraron que estaba inspirada en el ambiente gay barcelonés), Turbonegro Must Be Destroy, Wasted Again, Fuck The World, con la presencia de Do You Do You Dig Destruction -sin castañuelas- y We're Gonna Drop The Atom Bomb como únicos testimonios de su reciente Retox. Mención especial merece en este apartado Sell Your Body (To The Night), ya convertida en un clásico de la banda y que como tal fue ejecutada y celebrada por el público, a pesar de que a los cuatro o cinco temas el espectador medianamente avezado ya sabía que Turbonegro, esa noche, actuaban con el piloto automático encendido.

Turbonegro 03

Así el misterio del concierto se limitó a averiguar y disfrutar la siguiente canción. La banda estaba bien y tocaba a la perfección, aunque seguramente sonaba más fina cuanto más rápidos eran los temas que interpretaba, pues los de ritmo pausado (FTW, City Of Satan) resultaban un tanto más pesados que en su versión original. A su vez, Happy Tom, Euroboy y compañía tampoco se mostraban entusiasmados, quizás porque el público, pese a lo abarrotado del local, no estaba plagado de fanáticos y la respuesta a los temas era, en la mayoría de los casos, bastante tímida. Pese a todo, su calidad, a pesar de ir al 75%, situaba su show por encima de la gran mayoría de las bandas que se pueden ver hoy por hoy sobre un escenario.

Turbonegro 04

Así fue transcurriendo el show, con Turbonegro ciñéndose profesionalmente al guión que se habían marcado en su setlist, lo que aseguraba que para el final ejecutaran, como sucedió, los temas más celebrados de Apocalypse Dudes y Ass Cobra (algunos, como Denim Demon o Get It On se colaron previamente). Y fueron sus "uo uo uos" y "ye, ye yeahs" los más celebrados del concierto, básicamente por lo predecible de su ubicación o la de sus estribillos en temas icono como The Age Of Pamparius, Get It On o Selfdestructo Bust (la brutal Prince Of The Rodeo, por ejemplo, fue menos celebrada seguramente por eso). Finalmente sería I Got Erection la encargada de poner el broche final a un concierto más brillante por los temas interpretados y por la profesionalidad de los ejecutantes, que por lo excepcional del mismo. Y es que Turbonegro, para qué engañarnos, se limitaron esta vez a cumplir.

Turbonegro 05

lunes 12 de noviembre de 2007

Novedades. Crash Kelly - "Love You Electric"

Mientras internet revoluciona el modo de entender la música por las nuevas generaciones debido a la inmediatez y facilidad con que pueden ser transmitidos los conocimientos (y los archivos), sorprende que la industria de la música todavía funcione en algunos aspectos, como hace tres décadas. Porque así es como se presentan oficialmente por primera vez en Europa Crash Kelly, como hace ese mismo tiempo hicieran AC/DC, con un álbum recopilatorio (el High Voltage que conocemos de los australianos) que sintetiza sus dos primeras entregas. Pero claro, el mundo ha cambiado mucho desde entonces y pocos serán los que no hayan oído ya hablar de los canadienses Crash Kelly, escuchado su música e, incluso (que seguro que los hay), comprado sus discos vía importación. Para los que no lo hayan hecho, el sello francés Bad Reputation (digamos gracias) ha conseguido la licencia de los temas de la banda para el mercado europeo y, en lugar de editar los dos discos al completo, ha perpetrado un largo larga duración reuniendo lo que entiende mejor de ambos.


Así ha visto la luz este Love You Electric (Bad Reputation '07), que incluye nada menos que 16 temas, de los cuáles sólo tres me ha sido imposible encontrar en sus dos primeros LPs. La parte del león se la llevan los temas ya incluidos en su más reciente Electric Satisfaction, un álbum que quizás os suene porque lo produjo el ex gunner Gilby Clarke (y ya se sabe, de lo que hacen estos se habla mucho, aunque hayan sido prácticamente improductivos). Éste aporta ocho de sus doce temas, mientras que el debut Penny Pills sólo aporta cinco. Eso sí, si contemplamos el álbum desde la perspectiva del que se enfrenta a ellos de nuevo -que es lo que interesa a Bad Reputation y a la banda- lo que nos encontramos es una excelente carta de presentación sin trampa ni cartón. Está lo mejor y sólo les falta incluir una versión de T. Rex para que en el disco figurara una versión de cada una de sus principales influencias, pues las hay de Cheap Trick (ELO Kiddies), Alice Cooper (Cold Ethyl) y Thin Lizzy (Waiting For An Alibi). Y es que a una mezcla de todo eso es a lo que suenan -además perfectamente producidos- Crash Kelly, en una entrega ésta sin desperdicio alguno, pues si lo hay en su producción se quedó fuera de este álbum. Efectivamente, en ocasiones se parecen mucho a sus referentes, pero eso no resta validez a un material que ahora francamente escasea. Y si ahora no están T. Rex o Thin Lizzy para componer nuevo material, ¿por qué no han de hacerlo ellos? Dejemos de poner trabas y limitémonos a disfrutar.


lunes 5 de noviembre de 2007

Tesla (Madrid. 02.10.07 Macumba)

Las fotos que ilustran este texto las he pillado de la web de Tesla a donde las envió una persona que firma Liyo. Si alguien alguna buena foto del concierto y quiere que aparezca aquí su aportación será será bien recibida.

En infinidad de ocasiones se ha comentado que el grunge puso el punto y final a la era dorada del hard rock, y no faltan los críticos sesudos que apuntan que esa moda es lo que los jóvenes demandaban ante la superficialidad de la variante más barroca del rock. Sin embargo, aquella decisión de la industria de generar artificialmente un movimiento protagonizado por tíos que no sabían tocar -por no saber, no sabían ni afinar las guitarras-, para sustituir a otro al que ya no podían sacarle más rentabilidad (y cuyos protagonistas, en muchos casos, eran difíciles de controlar), no fue sino el último gran timo del rock n' roll.

Pero lo peor de todo aquel montaje (¿cuántas bandas de aquél rollo tan auténtico siguen hoy vivas, ¿dos? ¿una?), además del hecho de dejarnos una ristra de críticos musicales -especialmente en este país- que han forjado su criterio en la moda que absorbieron en su juventud, es que se llevó por delante a un buen puñado de bandas míticas. Tesla fue una de ellas, ya que si bien su separación no se debió al 100% al contexto en que se produjo, no hay duda de que la falta de apoyo de su sello de toda la vida no ayudó precisamente a que las aguas volvieran a su cauce una vez que las cosas se pusieron un poco difíciles. No obstante, antes de dejarnos por primera vez, facturaron en su década de andadura cinco álbumes, tres de ellos auténticos clásicos del rock (The Great Radio Controversy, Psychotic Supper y el directo Five Man Acoustical Jam).

Sólo con ese bagaje a ninguno de sus fans nos extrañó que tan sólo cinco años después de su separación, no sólo se juntaran, sino que recibieran una gran respuesta por parte del público. Y ahí siguen, eso sí, sin haber recuperado en estudio el pulso que tuvieron en su pasado. Tan sólo un álbum en el que se les notó atenazados por la obsesión de desmarcarse de cualquier sonido que pudiera identificarles con la imagen alocada de la época en que despuntaron, facturaron de material original desde su regreso en el 2000. Y no ha sido hasta este 2007, con un disco de versiones sobrevalorado (seguramente en contraposición a la falta de respeto que se profirió a la banda cuando gestó su leyenda), cuando Tesla han venido por primera vez a España protagonizando su propia gira.

La primera de sus dos etapas era en Madrid y tras varios cambios de emplazamiento, recaló en la sala Macumba, que presentó una entrada excelente pese a la escasa repercusión de tan magna visita en los medios convencionales. Sí, unas dos mil personas aquí y otras tantas en Barcelona, a penas son gente, pero en un país en el que el rock es tratado como la peste los convocados casi tienen una condición heroica, de excepción cultural. Y esa sensación palpita en el ambiente en los minutos que preceden a la salida de la banda, la de una especie de secta integrada por desconocidos que sabe que está a punto de ver algo que puede ser excepcional.

Por eso, cuando se adivina al grupo sobre el escenario y un foco ilumina a Frank Hannon haciendo sonar en su guitarra las notas introductorias de Comin' Atcha Live el rugido del público es ensordecedor, avanzando una respuesta aún mayor a la confirmación ya en escuchando el primer tema, de que la banda a la que se está viendo, es de una categoría especial. Y con similar algarabía recibe la mayoría Walk Away, una versión de su reciente Real To Reel que apareciendo tan temprana me hizo presagiar lo peor. Sin embargo Tesla regresaron de inmediato a su archivo para rescatar Modern Day Cowboy y Heaven's Trail, ejecutadas a la perfección por toda la banda, incluido un joven Dave Rude que hizo olvidar por completo la ausencia de un Tommy Skeoch en cuyo hueco ha encajado a la perfección.

Pese a todo, la excitación se relajó una vez Tesla afrontaron Mama's Fool el primero de los dos temas que interpretaron de Bust A Nut. Con él intuimos que el repertorio pescaría dentro de lo ya contenido en su directo Replugged Live y sólo el rescate de la increíble Paradise, para un servidor una de las
mejores baladas de rock jamás grabadas, lo desmintió. Y es que, como ya comenté al respecto de su último álbum de estudio, la banda ha decidido escoger para sus directos algunos de sus temas más comprometidos en detrimento de otros quizás más divertidos, pero que podrían restarles el toque de madurez que seguramente pretenden.

De ese modo sonaron Into The Now -para cumplir también con ese disco-, Solution, EZ Come EZ Go o Freedom Slaves, temas que efectivamente, hacen parecer a Bono de U2 el letrista de Mecano, pero que un servidor -y seguramente la mitad de los congregados- bien habría cambiado, aunque fuera puntualmente (porque Freedom Slaves, por ejemplo, es una joya) , por otras como Rock Me (To The Top), Call It What You Want, The Way It Is, Toke About It o tantas otras que quedaron fuera del set list definitivo. Las que no faltaron fueron la intensa What You Give y la magnífica Love Song, esta última recibida con bastante entusiasmo, aunque quizás con menos del que servidor esperaba.

Y es que por lo que se pudo comprobar, la mayor parte
de los congregados comparecieron a la llamada de la leyenda, aunque no fueran Tesla una de sus bandas fetiche. Así, por extraño que pueda suceder, el público se volcó en la versión del Rock Botom de UFO más incluso que ante una brutal interpretación de Hang Tough; lo cual, todo sea dicho, también honra a un público que acude con curiosidad y no meramente cuando es fan. Y desde luego tuvo motivos para disfrutar, porque músicos como Frank Hannon, ejecutando sus magníficos solos a la perfección, no se ven todos los días (ni los años).

La versión del Signs de los Five Man Electrical Band
que casi se puede considerar como suya, sirvió para cerrar el set principal, aunque la ovación del respetable retuvo a la banda en escena hasta el punto de que enfilaron el único bis sin salir del escenario. Finalmente Little Suzy, propiciando el último toque festivo, y una seria Edison's Medicine -la única que, además de padecer un sonido confuso no ejecutaron a la perfección- en honor al científico que dio nombre a la formación, pusieron el broche final a hora y cuarenta y cinco minutos de concierto que confirmaron lo que durante quince años había sospechado aunque nunca comprobado. Efectivamente, Tesla seguramente serían en su momento una de las bandas más grandes del planeta. Porque ahora mismo lo son.

La foto inmediatamente superior es de Silvia Manzano e ilustra la crónica del show que ha realizado Pedro Rubio para 20 Minutos, el único medio convencional que por ahora he visto que escribiera del concierto.