
"[Nuestros] planes son tocar, presentar el disco donde podamos y vender todos los cd's que podamos, para así reunir pasta para un hipotético tercer disco". Con esa frase cierra Dr Hangover la entrevista que hace nada concedieron The Punishers a Javier Baz en I Love Hard Rock. Así de claro. Si se vende este disco habrán más; si no, a tomar por saco. Nada de "por favor pirateen mis canciones" o las descargas de internet han salvado la música. The Punishers, como tantos otros, se están costeando esto de su bolsillo y, si después de escuchar su disco ves que te gusta y no se lo compras, no espere que la banda se muestre entusiasmada por seguir palmando pasta. De todos modos, muy injusto tendría que ser esto o muy poco aficionado/apasionado a la vertiente más canalla (vaya, lo idiotas que califican como tal al jodido cantante de Café Quijano han vilipendiado esta palabra) del hard rock tendría que haber en nuestro país, para que este envite no fuera el que asentara en el mercado a los asturianos The Punishers; una banda cuyas dos primeras entregas, todo hay que decirlo, no me habían precisamente emocionado.

Y es que tanto Sleazy Warriors como el EP (+ recopilatorio de rarezas) Children Of Rock N Roll mostraban a una banda con buenas ideas pero con unos medios limitados para llevarlas a cabo. Sin embargo en este Faster Harder Deeper ('07 Lengua Armada) parecen haber echado el resto, porque realmente el álbum es (y también aparenta serlo, que es algo que los compradores también valoramos) una bomba. Todo suena perfectamente, producido con mimo y tiempo (aquí cabe señalar la autoría de Dani D. Sevillano), para sacar todo el partido a los once temas que componen el álbum. Y el cambio salta a la vista, desde el básico sonido de la batería y el bajo, que ahora suenan como una apisonadora, hasta el determinante aspecto de la voz de Charlie Günner que -esta vez sí- imprime unas líneas vocales a los temas (si no fuera por esa pronunciación que le traiciona no diría que es el mismo).
Hay mucha producción, muchas tomas, mucho trabajo, pero, como mandan los cánones, ésta no se come los temas, simplemente los hace sonar del mejor modo posible. Y así es como desfilan una serie de himnos sleazies de diverso pelaje (destacar uno cuando todos -Childhood's Gone, One Last Chance, FHD, Sleaze Warriors, etc.- tienen tanto gancho se hace difícil), que no por más manidos suenan menos poderosos y envidiables (en el sentido del placer que debe dar defender semejante material desde un escenario). Mención aparte merecen Chalo Child y Dr. Hangover cuyo entramado de guitarras enaltece el álbum y, lo dicho, el trabajo que se han pegado -productor y banda- para sacar y explotar una serie de matices (coros, guitarras trabajadas en diferentes planos, silencios, cambios de tono, etc.) que marcan la diferencia entre una simple sucesión de notas y un gran tema. Así pues, enhorabuena y gracias: Faster Harder Deeper es el mejor disco facturado en este país que un servidor ha escuchado en este 2007 que está a punto de acabar.








