domingo 28 de diciembre de 2008
Clásicos. TOTS SANTS. Màxima Audiència (Picap)
Lo
mejor que he experimentado desde que dejé de escribir con regularidad
sobre rock es la pérdida de la autoimpuesta obligación de estar
pendiente de cada nuevo lanzamiento. Ahora apenas escribo sobre música,
pero creo que gracias a ello he vuelto a disfrutarla como cualquiera.
¿Que estoy pletórico de energías? Me encaro a la estantería y empiezo a
buscar un álbum que me ayude a canalizarla. ¿Que tengo la moral baja?
Busco algo que me acompañe o me anime. Es una experiencia única y
enormemente placentera cuando uno redescubre un disco que había olvidado
y que en su momento le marcó, una experiencia que nunca podrá sustituir
el más potente disco duro cargado de mp3. Algo así me sucedió hace unos
días, cuando no sé buscando qué, me reencontré con mis discos de Tots Sants.
Desconozco lo que requería mi estado emocional en ese momento, pero el
caso es que los CDs acabaron en el reproductor, y su escucha, y el
recuerdo de una banda que mereció mejor suerte, me impulsó a escribir
unas líneas que trataran al menos de hacerles justicia.
Tots
Sants fue una formación originaria de Manacor que gozó de una mínima
popularidad en el primer lustro de la década de los noventa en la escena
del rock en catalán. Los dos discos que editaron en 1992 y 1993
brindaron canciones notables, pero la miopía de la prensa
"especializada" estatal, por aquel entonces viviendo uno de sus últimos
grandes romances con la industria del disco -tú pagas, tú sales-, no les
hizo ni puñetero caso. Del mismo modo, pese a que por su calidad
también superaban con creces a la práctica totalidad de grupos de la
escena del "rock català",
la maquinaria que impulsó este movimiento nunca les dio mucha bola,
quizás por la dificultad de ser mallorquines, pero seguramente también
por ser un grupo que se mostraba crítico en sus canciones con las
algunas de las vinculaciones políticas que aquél movimiento conllevó.
Teniendo en cuenta todo eso, los de Manacor, pese a su solvencia
musical, tenían todas las de perder.
Ja m'ho temia significó
su debut en 1992 y seguramente sea su disco más conocido. En él, el
quinteto integrado por Jaume Estelrich (guitarra y principal
compositor), Xavier Ramis (voz), Alex Vadell (bajo), Marcos Gil
(batería) y Aurelio Pérez (guitarra) ofrecía once temas que bien podían
enmarcarse en la corriente urbana del rock estatal, pero en los que ya
daban muestras de una amplitud de miras mayor a la media incluyendo
ramalazos de funk o de hard rock. El disco no era redondo, básicamente
por la presencia de dos o tres temas vulgares -las típicas canciones
sobre anécdotas tan habituales en el rock urbano, pero no por ello menos
cutres-, pero a cambio ofrecía momentos brillantes como Tot és en va o Leyenda negra,
uno de los tres temas en castellano del disco, criticando el enfoque de
la celebración del quinto centenario de la conquista de América que por
entonces se perpetraba en este país.
No fue Ja m'ho temia un mal disco -desde la distancia no desmerece junto a álbumes de la
época de Barricada, Leize y compañía- aunque llegaba relativamente para
el sonido que facturaban por entonces las bandas más punteras. Sin
embargo, tan solo un año después veía la luz Màxima Audiéncia,
una segunda entrega mucho más compacta tanto a nivel musical como en el
plano letrístico, centrado en reflejar una sociedad occidental en plena
crisis económica y ética. Musicalmente, en Màxima Audiència los
riffs metálicos ganaban peso y las líneas de ritmo se liberaban de
corsés, enriqueciendo las formas de los temas. Con esa libertad
contenida por un objetivo sonoro y la calidad de la banda, los buenos
resultados se disfrutaban desde los primeros compases de temas ceñidos a
la actualidad. Las primeras adicciones a los videojuegos, los
conflictos raciales de Los Angeles, o el alarmante auge de los
movimientos neonazis en aquellos años -que nadie ha detenido hasta hoy-
eran los temas de sus primeros y duros Crack Boy, Condemnat o No els deixem tornar que abrían el disco con fiereza antes de que la más rockera Coll de dama aliviara un poco el tono. Que la siguiente Illa Maria fuera
una potente y triste balada, fantástica, bien podría mostrar la
ambición y el esmero que Tots Sants pusieron en el álbum. Y lejos de
decaer, Máxima Audiència aún tenía mucho que ofrecer. Na Joaneta ofrecía a ritmo de trash una mirada a la guerra de Yugoslavia; Crida meclaba funk y metal para tratar de desnudar la mercadotecnia rockera de la industria musical; mientras que Va por ti -el
único tema en castellano de este álbum- aportaba un toque personal al
álbum contando una breve historia de descubrimiento que a mí siempre me
gustó. Mort en vida, sin ser un
mal tema, era, con su toque lisérgico-, la nota discordante del álbum,
que recuperaba el tono en la funky y comprometida No tocarem,
un alegato antinacionalista que seguramente no les haría ganar adeptos
en el movimiento del rock català impulsado precisamente con ese fin.
Finalmente, el metálico tema que daba título al álbum, criticando la
telebasura que por aquel entonces empezaba a emerger en la televisión
española, dejaba caer el telón de un modo coherente sobre un álbum con
una solidez poco habitual en la escena estatal.
Sin embargo, esa
calidad no fue suficiente para que prácticamente nadie se enterara de su
existencia. Creo recordar que Metal Hammer fue la única publicación que
sacó una reseña del álbum en su día y también que no lo recibió con
mucho entusiasmo, y casi con toda seguridad les dioría que no escuché
sus temas más que na vez en la radio (una es posible, aunque no podría
asegurarlo). Por fortuna sí que llegó a manos de un amigo, que entonces
nos lo copió en la típica cinta de audio a unos cuantos colegas, y
también por fortuna, nos enteramos de que pasarían por Villarreal a
presentarlo en una velada del Tirant de Rock. Mi recuerdo del concierto
es que fue verdaderamente potente, pero también que sólo los cinco o
seis amigos que fuimos, del escaso centenar de asistentes, conocíamos
sus temas. Allí conversamos con la banda antes y después de la
actuación, aunque de aquello sólo guardo en la memoria la simpatía con
que nos recibieron. Después de aquél concierto poco más supe de ellos.
Creo recordar que aún grabaron un tercer disco (aunque no se mencione en
ningún lugar de los que he consultado en la red), pero con un giro
estilístico, y al margen de eso, poco más. ¿Qué sería de Tots Sants? Si
alguien lo sabe estaría encantado de que nos dejara un mensaje
corrigiendo lo que os he contado y ampliándolo (en pocos sitios de la
web se habla de la banda). Pero independientemente de ello, aunque jamás
se vuelva a saber de ellos, seguro que al margen de un servidor, anada
por ahí más de uno que de cuando en cuando desempolva sus discos y
experimenta que sus canciones siguen vivas. Como decía al principio, esa
es una magnífica experiencia.
PD: Curiosamente, mientras preparaba este texto me encontré con una web alucinante llamada Deezer, en la que se pueden escuchar íntegramente muchísimos álbumes. Y entre ellos, los dos de Tots Sants a los que hago referencia en esta entrada. De modo que si lo desean aquí tienen Ja m'ho temia y Màxima Audiència. Y si además quieren tenerlos en formato físico, tienen suerte, pues parece que Picap aún los mantiene a la venta.
3
comentarios:
Victor
dijo...
Hola Juan! Queria desarte feliz año nuevo y que este blog siga por
mucho tiempo y podamos leer tus estupendos comentarios y criticas de
discos y de musica. Un saludo rockero y suerte!!!!!!!
31 de diciembre de 2008 17:10
Anónimo
dijo...
¿por qué te sentías obligado a hablar de música?.¿Comías de ésto?.Si
no te apetecía escribir,pues es que ya no te molaba escribir de música y
sí de otras cosas más "trascendentes"...
3 de enero de 2009 11:55
LoRbAdA
dijo...
Cuánta trazón. No solo se vive de las novedades sino tb de revisar
tantos clásicos que sería casi imposible abarcarlos a todos. Lo que t
pida el cuerpo en cada momento.
31 de enero de 2009 16:28
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