Clásicos. TOTS SANTS. Màxima Audiència (Picap)

Lo mejor que he experimentado desde que dejé de escribir con regularidad sobre rock es la pérdida de la autoimpuesta obligación de estar pendiente de cada nuevo lanzamiento. Ahora apenas escribo sobre música, pero creo que gracias a ello he vuelto a disfrutarla como cualquiera.

¿Que estoy pletórico de energías? Me encaro a la estantería y empiezo a buscar un álbum que me ayude a canalizarla. ¿Que tengo la moral baja?

Busco algo que me acompañe o me anime. Es una experiencia única y enormemente placentera cuando uno redescubre un disco que había olvidado y que en su momento le marcó, una experiencia que nunca podrá sustituir el más potente disco duro cargado de mp3. Algo así me sucedió hace unos días, cuando no sé buscando qué, me reencontré con mis discos de Tots Sants.

Desconozco lo que requería mi estado emocional en ese momento, pero el caso es que los CDs acabaron en el reproductor, y su escucha, y el recuerdo de una banda que mereció mejor suerte, me impulsó a escribir unas líneas que trataran al menos de hacerles justicia.

Tots Sants fue una formación originaria de Manacor que gozó de una mínima popularidad en el primer lustro de la década de los noventa en la escena del rock en catalán. Los dos discos que editaron en 1992 y 1993 brindaron canciones notables, pero la miopía de la prensa “especializada” estatal, por aquel entonces viviendo uno de sus últimos grandes romances con la industria del disco -tú pagas, tú sales-, no les hizo ni puñetero caso. Del mismo modo, pese a que por su calidad también superaban con creces a la práctica totalidad de grupos de la escena del “rock català”, la maquinaria que impulsó este movimiento nunca les dio mucha bola, quizás por la dificultad de ser mallorquines, pero seguramente también por ser un grupo que se mostraba crítico en sus canciones con las algunas de las vinculaciones políticas que aquél movimiento conllevó.

Teniendo en cuenta todo eso, los de Manacor, pese a su solvencia musical, tenían todas las de perder. Ja m’ho temia significó su debut en 1992 y seguramente sea su disco más conocido. En él, el quinteto integrado por Jaume Estelrich (guitarra y principal compositor), Xavier Ramis (voz), Alex Vadell (bajo), Marcos Gil (batería) y Aurelio Pérez (guitarra) ofrecía once temas que bien podían enmarcarse en la corriente urbana del rock estatal, pero en los que ya daban muestras de una amplitud de miras mayor a la media incluyendo ramalazos de funk o de hard rock. El disco no era redondo, básicamente por la presencia de dos o tres temas vulgares -las típicas canciones sobre anécdotas tan habituales en el rock urbano, pero no por ello menos cutres-, pero a cambio ofrecía momentos brillantes como Tot és en va o Leyenda negra, uno de los tres temas en castellano del disco, criticando el enfoque de la celebración del quinto centenario de la conquista de América que por entonces se perpetraba en este país.

No fue Ja m’ho temia un mal disco -desde la distancia no desmerece junto a álbumes de la época de Barricada, Leize y compañía- aunque llegaba relativamente para el sonido que facturaban por entonces las bandas más punteras. Sin embargo, tan solo un año después veía la luz Màxima Audiéncia, una segunda entrega mucho más compacta tanto a nivel musical como en el plano letrístico, centrado en reflejar una sociedad occidental en plena crisis económica y ética. Musicalmente, en Màxima Audiència los riffs metálicos ganaban peso y las líneas de ritmo se liberaban de corsés, enriqueciendo las formas de los temas. Con esa libertad contenida por un objetivo sonoro y la calidad de la banda, los buenos resultados se disfrutaban desde los primeros compases de temas ceñidos a la actualidad. Las primeras adicciones a los videojuegos, los conflictos raciales de Los Angeles, o el alarmante auge de los movimientos neonazis en aquellos años -que nadie ha detenido hasta hoyeran los temas de sus primeros y duros Crack Boy, Condemnat o No els deixem tornar que abrían el disco con fiereza antes de que la más rockera Coll de dama aliviara un poco el tono. Que la siguiente Illa Maria fuera una potente y triste balada, fantástica, bien podría mostrar la ambición y el esmero que Tots Sants pusieron en el álbum. Y lejos de decaer, Máxima Audiència aún tenía mucho que ofrecer. Na Joaneta ofrecía a ritmo de trash una mirada a la guerra de Yugoslavia; Crida meclaba funk y metal para tratar de desnudar la mercadotecnia rockera de la industria musical; mientras que Va por ti -el único tema en castellano de este álbum- aportaba un toque personal al álbum contando una breve historia de descubrimiento que a mí siempre me gustó. Mort en vida, sin ser un mal tema, era, con su toque lisérgico-, la nota discordante del álbum, que recuperaba el tono en la funky y comprometida No tocarem, un alegato antinacionalista que seguramente no les haría ganar adeptos en el movimiento del rock català impulsado precisamente con ese fin.

Finalmente, el metálico tema que daba título al álbum, criticando la telebasura que por aquel entonces empezaba a emerger en la televisión española, dejaba caer el telón de un modo coherente sobre un álbum con una solidez poco habitual en la escena estatal.

Sin embargo, esa calidad no fue suficiente para que prácticamente nadie se enterara de su existencia. Creo recordar que Metal Hammer fue la única publicación que sacó una reseña del álbum en su día y también que no lo recibió con mucho entusiasmo, y casi con toda seguridad les dioría que no escuché sus temas más que na vez en la radio (una es posible, aunque no podría asegurarlo). Por fortuna sí que llegó a manos de un amigo, que entonces nos lo copió en la típica cinta de audio a unos cuantos colegas, y también por fortuna, nos enteramos de que pasarían por Villarreal a presentarlo en una velada del Tirant de Rock. Mi recuerdo del concierto es que fue verdaderamente potente, pero también que sólo los cinco o seis amigos que fuimos, del escaso centenar de asistentes, conocíamos sus temas. Allí conversamos con la banda antes y después de la actuación, aunque de aquello sólo guardo en la memoria la simpatía con que nos recibieron. Después de aquél concierto poco más supe de ellos.

Creo recordar que aún grabaron un tercer disco (aunque no se mencione en ningún lugar de los que he consultado en la red), pero con un giro estilístico, y al margen de eso, poco más. ¿Qué sería de Tots Sants? Si alguien lo sabe estaría encantado de que nos dejara un mensaje corrigiendo lo que os he contado y ampliándolo (en pocos sitios de la web se habla de la banda). Pero independientemente de ello, aunque jamás se vuelva a saber de ellos, seguro que al margen de un servidor, anada por ahí más de uno que de cuando en cuando desempolva sus discos y experimenta que sus canciones siguen vivas. Como decía al principio, esa es una magnífica experiencia.

PD: Curiosamente, mientras preparaba este texto me encontré con una web alucinante llamada Deezer, en la que se pueden escuchar íntegramente muchísimos álbumes. Y entre ellos, los dos de Tots Sants a los que hago referencia en esta entrada. De modo que si lo desean aquí tienen Ja m’ho temia y Màxima Audiència. Y si además quieren tenerlos en formato físico, tienen suerte, pues parece que Picap aún los mantiene a la venta.

3 comentarios:

Victor

dijo…

Hola Juan! Queria desarte feliz año nuevo y que este blog siga por mucho tiempo y podamos leer tus estupendos comentarios y criticas de discos y de musica. Un saludo rockero y suerte!!!!!!!

31 de diciembre de 2008 17:10

Anónimo dijo…

¿por qué te sentías obligado a hablar de música?.¿Comías de ésto?.Si no te apetecía escribir,pues es que ya no te molaba escribir de música y sí de otras cosas más “trascendentes”…

3 de enero de 2009 11:55

LoRbAdA dijo…

Cuánta trazón. No solo se vive de las novedades sino tb de revisar tantos clásicos que sería casi imposible abarcarlos a todos. Lo que t pida el cuerpo en cada momento.

31 de enero de 2009 16:28