Novedades. AC/DC – “Black Ice”

Cuando Black Ice, el nuevo disco de AC/DC,

ya lleva semanas a la venta y más aún circulando por internet, el que

más o el que menos ya tiene su propia opinión formada. ¿De qué sirve la

mía a estas alturas? Sencillamente, creo que a ustedes de bien poco,

pero un servidor se va a permitir el lujo de soltar su rollo, pues pocas

veces uno puede embarcarse en el ejercicio de estilo que supone

criticar algo que todo el mundo conoce y valora, tratando de aportar a

su vez algo nuevo al coro de voces. Y si eso era ya interesante cuando

los australianos sacaron sus anteriores álbumes, esta vez lo es un poco

más, porque vaya a saber usted por qué, después de más de tres décadas

ininterrumpidas entre los más grandes del rock, no ha sido hasta este

2008 cuando se ha reconocido a la banda de los hermanos Young su

posición en el olimpo musical. Ahora todo el mundo opina sobre ellos,

los ha seguido toda la vida, señala que los prefería con Bon Scott, y el

resto de tópicos al uso. No les extrañe que en su próxima visita a

España veamos a Mar Flores saliendo de uno de sus conciertos, como

sucedió en la última gira del Boss. AC/DC son ahora patrimonio de la humanidad. Y lo merecen, no cabe duda, pero a la hora de analizar lo que vale este Black Ice uno,

a menos que escriba en el EP3, el Mondo Sonoro o la Rolling Stone, no

ha de plantearse lo que supone para las vidas de los que van a colocar

el CD en la guantera junto al anterior de Anastasia, el último de

Madonna y un grandes éxitos de los Stones, sino para los que mantuvieron

a la banda entre 1981 y 1990, cuando AC/DC, pese a ser tan grandes o

más que ahora, eran tratados como unos apestados supervivientes de la

generación de los dinosaurios del rock. ¿Qué aporta Black Ice a los seguidores del rock? ¿Qué supone para los que han traído a la banda hasta aquí?

Para

ambos grupos hay una respuesta rápida, sencilla y obvia: una alegría.

Sólo los más pejilleros pondrán alguna pega a la salida de un nuevo

álbum de Angus y cía, pero para cualquier rockero de a pie una nueva

entrega de los australianos (siempre que no se salgan del redil y

despotriquen de sus esencias) siempre es bien recibida. Es más, el

cariño que profesamos al quinteto es tal que no es extraño que, a la

primera impresión de su nueva oferta, nos entreguemos a ella con

excesivo entusiasmo (les hablo desde la experiencia).

Sin embargo, superada la emoción del reencuentro con ese familiar tan

querido que es el sonido de la banda, debe llegar la valoración con

calma. Lo primero que salta a la vista de Black Ice es que es un disco largo, el más largo de una carrera que no presume, precisamente en su etapa post Back In Black, de contar con muchos discos completos. Así pues, cabían dos posibilidades, que durante la larga pausa desde Stiff Upper Lip AC/DC hubieran compuesto tantos temas buenos que no pudieran haber rebajado de quince la

lista de los inmensos -con lo que estaríamos ante una obra maestra-; o

bien que hubieran decidido compensar la prolongada ausencia con más

material. Y lamentablemente, cabe señalar, Black Ice no es una obra maestra.El disco se abre fuerte con su primer single, Rock N Roll Train,

que sin ser un tema tan espectacular como parecía en la primera

impresión (excepto en el detalle de los coros, que aporta un toque más

enérgico, la canción repite la fórmula del primer single de sus dos

últimos discos, correcta pero por debajo de su producción pre Razors Edge), pone el álbum en una buena dirección; dirección que secunda Skies On Fire,

otra canción que no brilla individualmente pero que, también en el

aspecto coral, recuerda ligeramente a los buenos temas secundarios de

discos infravalorados como Fly On The Wall o Blow Up Your Video. Big Jack acelera

la cadencia y se agradece, porque hasta ese punto no era muy rápida,

aunque la distorsión lánguida de guitarra que los hermanos Young se

gastan desde Ballbreaker no lo impulse hasta donde podría llegar. Tras ella llega Anything Goes,

un tema muy comercial que apunta a futuro single para todos los

públicos, y que podrían cantar a dúo con la ya citada Anastasia. A mí

personalmente no me molesta, sino más bien al contrario, me agrada su

presencia, pues rompe con la tónica habitual y aporta variedad y un tono

festivo al álbum, aunque supongo -porque no he leído muchas críticas-

que habrá recibido bastantes palos. No imagino que haya tenido el mismo

recibimiento War Machine, que en cambio para mí es la primera sobrante. Excesivamente similar a Hail Caesar, trata de ser sombría pero no roza las cotas de temas oscuros y poderosos como Razors Edge. En un tono bajo se mantiene Smash N Grab, que se eleva ligeramente gracias al estribillo (apartado en el que han continuado la remontada después del bajón de Ballbreaker), mientras que Spoilin’ For A Fight se asoma un poco más, rememorando de nuevo las secundarias ochenteras antes mencionadas. Wheels, en

cambio, es para mí la joya oculta del álbum (y digo oculta porque

parece que está descartada en los setlists de su presente gira); un rock

n roll directo y enérgico que sería capaz de hacer bailar a un estadio,

de los pocos del álbum que resisten la comparación -aunque sin salir

airada- de clásicos segundos singles de la era Johnson como Money Talks o That’s The Way I Wanna Rock N Roll.

Es tal su nivel o tan regular el de los temas que lo siguen, que tras

él el álbum ya no alcanza ninguna cota similar (y eso que marca su

mitad). Decibel, sin ir más

lejos es otro de esos blues cadenciosos y sencillos que aparecieron en

sus dos últimas entregas, y que tan bien empleados fueron por la crítica

selecta para vestir de elegancia a una banda sobre la que tanto habían

despotricado hasta entonces. Esa calidad, está en cambio en la más

original Stormy May Day, en la

que da gusto escuchar el slide en el riff de base, aportando otro toque

original al álbum. Sin embargo la alegría dura poco, porque tras ella el

álbum se desinfla con dos temas vulgares, y no consigue recuperarse ni

con la interesante Rock N Roll Dream (la mejor de lo que queda), pues la también vulgar Rocking All The Way la

diluye en el grupo, y el tema que cierra el álbum y le da título, no es

precisamente una joya, sino más bien otro de los temas correctos pero

justitos con los que han regado sus dos últimas entregas.El

balance general parece pues bastante mediocre, pues son más -o al menos

la mitad- los temas prescindibles, pero mirado de otro modo el disco

contiene más canciones brillantes que las dos últimas entregas de la

banda. Se podría decir pues que AC/DC podrían, de haber eliminado los

temas adecuados, haber conseguido un disco más sólido, pero ¿cuáles son

los adecuados? Si la elección estuviera en mi mano, creo que nos

encontraríamos con el disco más rico de la era post Razors Edge,

con temas comerciales, rocks directos y alguna pieza sobria pero

curiosa; aunque si nos fiamos de lo que seguramente habrán apuntado las

mentes más preclaras de la crítica musical, el disco podría ser un álbum

oscuro, más en la línea de Ballbreaker.

No obstante, el único disco posible es el que hay, y es un disco

desequilibrado y largo, que emociona por lo que significa ahora cuando

sale, pero que no sólo no resiste la comparación con la era Bon Scott

-es obvio-, sino que tampoco recupera a los AC/DC, no ya de Back In Black (su

obra maestra), sino de finales de los ochenta, cuando facturaron sus

últimos himnos definitivos. Sinceramente creo que podrían volver a ese

nivel pero, por desgracia, cuando estaban en él la prensa les

vilipendiaba, y parece que han identificado la popularidad que ahora

gozan con sus más sobrios últimos discos y no con el prestigio que

tienen merecido. Una pena.

12 comentarios:

ROCKLAND dijo…

Esta claro que no es una obra maestra pero ciertos temas son muy

dignos como su primer single “Rock’n’Roll train”, “Black Ice” o mi

preferida “War machine”,que pueden encajar muy bien en su próximo

repertorio. De todas maneras, a estas alturas es muy difícil sorprender y

más haciendo practicamente lo mismo. La perfecta excusa para volver a

girar y posiblemente ser la última. Por cierto, estoy bastante de

acuerdo contigo que “Anything goes” es un tema para las masas.Saludos

16 de noviembre de 2008 21:25

Manu dijo…

Sip. De hecho, “Anything goes” es la que incluí en un recopilatorio

para todos los públicos en una fiestecilla este fin de semana :-)

17 de noviembre de 2008 1:32

Bea dijo…

Me ha gustado mucho tu crítica. El disco está tremendo y mis preferidas son War Machine y la que más Black Ice.Besos.

17 de noviembre de 2008 10:56

paulamule dijo…

Bueno Rocktrip, después de haber leído tu crítica, te puedo decir que

hay algunas cosas en las que estoy de acuerdo y otras, como la

selección de los temas, en las que no. Pero ya se sabe, es cuestión de

gustos. Yo hice una valoración en mi blog con la primera escucha y

aunque hay algunas cosas que han cambiado, en lo básico sigo pensando

igual. Totalmente de acuerdo en que se ha convertido en algo para

las masas. La gente está como loca por ir a sus shows, algo que no había

sucedido en sus anteriores giras. Parece mentira y esto es algo que me

da mucha rabia. Hoy todo el mundo se apunta a todo y saben más que Dios

con esto de internet. Sin ir más lejos, recuerdo cuando me compré la

camista de AC/DC hace unos cuantos años, lo difícil que me resultó, aquí

no la había y tuve que comprarla fuera y de talla de niño porque de

chica era imposible. Ahora, vas al Carrefour, y te encuentras dos por

una tiradas de precio y de colorines. Tremendo y muy triste.Respecto

a los temas, mi preferida el “Stormy may day”, “Black Ice” y “Rock and

roll Train”, que si bien al principio no me encantó ahora me parece

estupenda. Y las que no soporto son “Anything goes” y “Money made”, que

la odio. En fin, que ya ves, hay gustos para todos. Bueno, nada más. Suerte para las entradas de Bilbao, si las hay. Salud.

17 de noviembre de 2008 13:54

Anónimo dijo…

Hola, soy Alvaro de Málaga y nuevamente tengo que decir que tus

comentarios son de lo más acertado,a estas alturas queremos rn’r, y que

esta gente siga a ese nivel tan alto es la hostia. Por cierto, si os

fijaís en el video de R’N’R Train, ¿no os recuerda al de thunderstruck?

La gente que sale animando es increible, nunca ves ese nivel de

entusiasmo en ningún otro video, qué potencia, qué ganas, joder,

recuerdo cuando vi a AC/DC por primera vez en directo en Madrid en el

antiguo Palacio de Deportes se me pusieron los pelos de punta, y mira

que he ido a conciertos de mis bandas favoritas y nunca me ha pasado, ni

con Hardcoresuperstar…¡¡¡ Un saluod y gracias por tu página, aunque

cada vez tardas más entre un artículo y otro (pero merece la pena)

17 de noviembre de 2008 18:31

Comtessa d´Angeville dijo…

Pues mire, desde mi posición de fan jodida por no poder ir a verlos,

lo escuché y dije, sí, son los ACD, ya está, no pensé nada más, cosa que

bueno, tampoco está tan mal, podría haber sido peor. Australia es la tierra del rock, y no lo digo precisamente por estos.

18 de noviembre de 2008 11:53

Wix Rocks dijo…

The Rolling Stones, Bruce Springsteen, Bob Dylan, U2, Bon Jovi… y ahora AC/DC. Otro

más que se sube al carro de los grupos que ahora todo el mundo

considera lo “más cool” cuando hace apenas unos años eran unos “melenas

apestosos que solo hacen ruido” (para el gran populo, se entiende). Otro más que se sube al tren de la gira mundial con todos las entradas vendidas en horas, bla,bla,bla…Y

otro concierto más al que iré y podré presenciar con vergüenza como la

gente protesta porque le pisas, le tapas la vista o porque le gritas

cerca y le molesta (incluso todo incluido).Otro más en el que el

50% de gente que tiene entrada ira en un alarde (al mas puro estilo

Rock In Rio Madrid) de anunciar “YO VOY”. Otro más donde la mitad del

recinto no coreará las canciones. Otro más donde, la indignación por

todos esos seguidores fieles (durante años y años)que se han quedado sin

entrada, superará al hecho de que cuatro compadres que van “a ver lo

que ven” se lo pasen en grande viendo gritar a “ese tio de la gorrilla”.El

disco para mí es un buen disco, ni mucho más que el resto, ni mucho

menos. Hubiese preferido menos temas pero mejores, sinceramente. La era

Scott siempre será la mejor, pero no hay solución posible para eso. A no

ser que Bon Scott esté crionizado como Walt Disney y un dia de estos le

resuciten de repente (notese el sarcasmo).Supongo que nos vemos en alguno de los conciertos en la peninsula.Un saludo maestro.

20 de noviembre de 2008 23:14

Hanso dijo…

Un buen análisis,a pesar que no comparta algunos puntos.Al menos es

una crítica con pros y contras del grupo contra el que menos matices

puedes lanzar y cuyo público masivo(muchos de los de siempre,no tanto

los que se suben al carro)son incapaces de hacer un mínimo reproche a

cualquiera de sus discos por mediocres que sean.”Black Ice” me

parece uno de los trabajos menos afortunados de los australianos.A

diferencia de tí ,no venero esa época ochentera,bueno,matizo,sí la

primera mitad,pero no la segunda con el flojísimo “Blow up your video” y

“Who made who”.Y este trabajo me ha recordado a las peóres estapas de

esta década.Hay algunos temas iniciales inspirados,destacables en su

mitad un par,y una cuesta abajo considerable en el final del disco ,como

bien señalas.En lo que coincidiremos todos es en que tras 8 años

de ausencia ,nos esperábamos algo más.Creo que AC/DC se ha convertido en

unos Stones segunda parte,es decir,se saca un disco mediocre-aceptable

con 4 o 5 buenas canciones y se sale en apoteósica gira.Aquí

discrepo algo con lo expuesto en la expresión “los que se suben al

carro”,no he visto tanta repercusión con este disco como con anteriores

trabajos y no creo que se produzca tanto ese hecho de que los trabajos

de los hermanos Young se mezclen con los “artistas” que mencionas.Creo

que todavía para esa masa que consume música como paquetes de papas,son

aún muy feos y no tan cool,como para desbancar a sus “musicos”

favoritos.O tal vez esté equivocado.Bien,por la crítica y por

introducir matices (sean positivos o negativos) sobre un grupo que a

veces parece intocable.El criticar sus momentos bajos,no hace sino

realzar sus grandes(y frecuentes)momentos.

21 de noviembre de 2008 0:35

Anónimo dijo…

Gran disco, buenos riffs, aun suenan fresco despues de tantos´.

Destaacar el trabajo de la bateria, nunca falla al cierre de los riffs,

me parece imprescindible en el sonido.

24 de noviembre de 2008 16:22

Anónimo dijo…

VAYA MEDIOCRIDAD DE DISCO…para ésto 8 años y medio de espera?

5 de febrero de 2009 10:56

Quikosas dijo…

¡Saludos!Tan sólo quería manifestar desde aquí mi más terrible

envidia hacia aquellos que se hicieron en su día con una entrada de la

gira… y no por los cabeza de cartel (que también) sino por sus

teloneros, señores. ¡The Answer en el Palau, en el Calderón, en el

Bizkaia Arena! ¡Decibelios frescos y atronadores!Esperando quedo,

pues, de una crítica de álbum (recién salido del horno, por cierto) y

directo, para cuando el ilustrísimo autor de este blog tenga a bien

realizarlas 😉 Salud

3 de marzo de 2009 13:15

Anónimo dijo…

Disco Mediocre donde los haya.Tanto tiempo para esto?No se deberia exigir mas a ACDC?Gran Web y critica un saludo.

12 de marzo de 2009 12:52

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