REINCIDENTES. Dementes (Locomotive Music)
Es un topicazo, pero a estas alturas de su carrera poco se puede decir de Reincidentes que no se haya dicho ya. Los sevillanos son –y más desde la desaparición de La Polla- el máximo referente del punk rock estatal, y aunque en sus últimos trabajos no hayan alcanzado los niveles de calidad del triunvirato Sol Y Rabia, Nunca Es Tarde y ¡Te Lo Dije! (tres piezas imprescindibles para entender el rock patrio), nadie ha conseguido disputarles su plaza. Si a ello se le suma que en su última entrega, El Comercio Del Dolor, mostraban un cierto repunte, y que el nuevo álbum sale a la luz coincidiendo con una oficiosa celebración onomástica –no sé si se habla del vigésimo o vigésimo quinto aniversario del alumbramiento de la banda-, es normal que éste haya despertado grandes expectativas. Dicho esto, he de señalar que Dementes en principio me dejó un tanto frío, pues como digo, mis expectativas eran grandes y de los creadores de los discos mencionados una cuantas líneas más arriba espero más de lo normal. Pero como viene sucediendo desde hace un tiempo, Madina y compañía han perdido la varita mágica que les permitió facturar grandes y únicas melodías, y ahora, realizando temas de líneas musicales correctas, no consiguen deslumbrar en lo musical ni salirse de patrones más convencionales y, en algunas ocasiones, hasta previsibles (los calcos de temas populares, como la línea calcada del Raindrops Keep Fallin' On My Head en Locos De Atar, no dejan de ser graciosos pero tampoco funcionan tan bien como sus viejas melodías propias). No obstante, donde la banda todavía despunta es en su facilidad para facturar letras potentes, valientes y comprometidas, con las que logran conseguir la complicidad con sus afines a su causa (entre los que me cuento, a quién voy a engañar). Así, brillan Vuestro País, Nadia, ACEH o Tiempo de Avanzar, que nos traen de nuevo a esos Reincidentes que hacían de cada disco una radiografía de su momento; mientras que en su faceta más irónica destaque en esta ocasión Ciudad De Los Sueños. Si al paquete se le suma un CD interactivo incluyendo la biografía de la banda (muy espectacular a nivel de diseño, pero quizás poco práctico en lo relativo a comodidad para la lectura) y algunas actuaciones inéditas, el resultado se convierte en una entrega que los fans seguro que no dejarán escapar y que que hará pensarse a los no adeptos si realmente no vale la pena dejarse unos duros para hacerse con el original y no conformarse con la copia bajada de internet. Así sí se combate la piratería. (7'5/10) Juan E. Tur
TY TABOR. Rock Garden (InsideOut Music)
Recuperado para el pequeño gran público del progresivo a finales de los noventa merced a su participación en el proyecto Platypus (bendecido por la presencia de dos Dream Theater), el King's X Ty Tabor nos ofrece ahora, cuatro años después de la aparición de su anterior álbum en solitario, una nueva entrega en la que plasmar su faceta más personal. Despojado de las obligaciones para con sus compañeros en King's X y huyendo de cualquier experimentación, Rock Garden nos muestra al Tabor más amante de la melodía y el preciosismo instrumental en una colección de once temas entre los que predominan rockerizadas melodías pop y referencias a los más lisérgicos aunque asequibles sonidos de finales de los sesenta. Él se lo ha guisado todo –ejecuta, a excepción de la batería, todos los instrumentos, y pone su voz-, pero su maestría en los controles –también lo ha producido- provoca que el CD en ningún momento transmita una sensación que no sea la de escuchar a una banda perfectamente engrasada. Además, el resultado final ofrece algunos momentos especialmente brillantes, como el rock dulce pero enérgico de She's A Tree, la hipnótica Stalker, el épico inicio de Ride o la potente Pretty Good. Todo ello hace más atractivo un ya de por sí un entretenido álbum que, sí, no hará temblar los cimientos del rock, pero proporcionará unos cuantos agradables momentos a sus oyentes. (7'5/10) Juan E. Tur
TRIVIUM. The Crusade (Roadrunner Records)
Se habla maravillas de ellos y argumentos hay muchos –especialmente en este The Crusade -, porque Trivium son, sin duda, una gran banda de heavy –trash- metal de las que no hay muchas. Eso sí, para que no haya confusión, hay que señalar también cuál es su aportación global al género. Y es que, mientras para las nuevas generaciones The Crusade pueda sonar –comparaciones con los añejos Metallica al margen- como una especia de revolución sonora, los no muy viejos podrán recordar como discos como éste se producían con relativa normalidad de principios a mediados de los noventa, pasando, en muchos casos, injustamente desapercibidos. A mí, el que me bloquea desde hace tiempo la cabeza para hacer un justo análisis de The Crusade, es el mítico King Of The Kill de Annihilator. Porque la obra de estos jóvenes estadounidenses, como sucedía con la de los viejos canadienses, supone un inmenso despliegue de fiero y veloz trash metal virtuoso, amigo a su vez de buscar pasajes melódicos. Así, el álbum, producido con excelencia, recoge casi una hora de riffs afilados y veloces, muchas veces agrios, como siempre se entendió el metal en los States (en el viejo continente somos más amigos de aportar tonadas más asequibles), pero salpimentados con numerosos cambios de ritmo y algunos pasajes vocales de corte más coreable. Y claro, material como este no se produce ahora en demasía. Así, balazos de trash como To The Rats, himnos generacionales como el single Anthem (We Are The Fire) –su, salvando las distancias, Youth Gone Wild-, mediotiempos poderosos –si es que se le puede llamar así a algo tan duro- como This World Can't Tear Us Apart o la demostración de pureza de la inicial Ignition, pueden entusiasmar a los más jóvenes, tanto como satisfacer a los trashers de la vieja escuela. No es nuevo, pero es bueno. El recambio generacional ha llegado. (9/10) Juan E. Tur.
HAMLET. Pura Vida (Locomotiva Music)
Vaya discazo. Lo digo ya, en la primera línea, porque no quiero que los que sólo lean hasta ahí no se queden con la idea: Pura Vida es un álbum muy, muy bueno. Sentada ya la conclusión, explicaré el porqué. El que más y el que menos conoce o cree conocer a los madrileños Hamlet, pues su trayectoria es longeva tanto en lo discográfico como en su exposición en directo, por lo que todos se han forjado una imagen de la banda a partir de su propio contacto. Lo malo –o lo bueno, según se mire- es que Hamlet, salvo por la elección del metal como género por el que navegar, nunca han ofrecido la misma cara, por lo que es fácil que lo que uno espere de ellos poco tenga que ver con lo que le ofrezcan. Así, superados sus años de fenómeno del nuevo metal español de mediados de los noventa, los madrileños continuaron en la brecha esta década primero reivindicándose en su álbum homónimo en el que mostraban su lado más agresivo y contundente; y después reflejando una faceta más melancólica y densa en un Syberia que, sin ánimo de hacer ningún chiste, dejó a la parroquia un tanto helada. Quizá por eso no hayan dejado esta vez transcurrir mucho tiempo antes de ofrecernos un nuevo álbum que mostrara una banda mucho más enérgica. Y vaya si lo han conseguido. Pura Vida muestra a una banda que parece de veinteañeros por el modo en que reparten riffs, sólidos y redondos; riffs que unas veces construyen las conocidas murallas sonoras de la banda, y otras tantas tienden a reivindicar incluso el metal clásico de los Judas de Painkiller; aunque a todo ello Molly le aporta unas líneas de voz muy inspiradas (por cierto, en unas letras muy potentes) que acaban por poner a la mezcla el sello de la banda. Si cualquier grupo de niñatos apareciera ahora con una colección de latigazos (porque lo que hay en Pura Vida son diez píldoras de energía encapsuladas en menos de cuatro minutos por pieza) entre los que figuraran En Mi Nombre, Arruinando Nuestra Vida, Salva Mi Honor o Acaba Con El Poder, hincaríamos la rodilla ante ellos. ¿Por qué entonces no reconocer con Hamlet lo que es justo? Han grabado el que será, si no salta la sorpresa (que diría aquél), el mejor álbum español de metal del 2006. (9/10) Juan E. Tur
SORPRENDENTE. Contra Viento y Marea (La Tapadera Records)
Parece que era ayer cuando un grupo para mí desconocido bombardeaba el e-mail de Rock Trip anunciándonos cada uno de sus conciertos y sus progresos en el underground rockero estatal. Si mi memoria no me traiciona, juraría que eran Sorprendente; y ahora, tan sólo dos o tres años después de que empezaran su asalto a lo grande, llega a mis manos este Contra Viento Y Marea, un álbum que a todos los niveles muestra a un grupo dispuesto a ganarse un sitio en la escena del rock estatal peleándolo de tú a tú. Es la suya una versión visceral del rocanrol; sí, escrito así, como lo hace la misma banda, porque es rock básico, rudo y clásico, pero unido a unas letras muy creíbles, que encajan a la fuerza, pero que no dejan de decir lo que realmente quieren para sonar mejor. A esta mezcla la guinda se la pone Ricardo Mora, con su voz rota y su interpretación sentida, que aporta, como en el caso de Yosi en Los Suaves, el toque final que convierte su producto en único. Porque en el caso que nos ocupa, sin intención de menospreciar a la banda, lo que la diferencia su oferta de la de cientos de grupos que hay por el país, más que su música (en la que encontramos muchas veces giros bastante manidos) es su fe en sí mismos y su capacidad para transmitirla. Así han grabado y pagado un álbum que suena tan bien como los de los grandes –la producción de Natxo Liberty es sobresaliente- y está presentado como al comprador le gusta, satisfaciendo su inversión con todo lujo de detalles. Contra Viento Y Marea les pone de ese modo en esa parrilla de salida de una final a la que muchos ya no llegan. Veamos dónde está su meta. (7/10) Juan E. Tur
MEAT LOAF. Bat Out Of Hell III. The Monster Is Loose (Mercury Records)
He de reconocerlo: Tenía ganas de escuchar el nuevo álbum de Meat Loaf. Y no especialmente porque se tratara de la tercera entrega de Bat Out Of Hell ; pues si bien la primera contenía el hipnótico y poderoso tema que daba título a la saga, la segunda y tardía devolvía a la escena musical el lado más empalagoso y musicaloide del gordo de Dallas. No, si tenía ganas era porque, ignorando el directo con orquesta editado a posteriori –y que seguro es una horterada-, la última entrega de estudio de Loaf me pareció francamente entretenida. Sí, Couldn't Have Said It Better tenía un buen puñado de temas hard rockeros que rememoraban esa faceta más cañera del vocalista (y desconocida por parte del gran público) que en su día propiciara temas como Rock& Roll Mercenaries. No obstante, vi mi gozo en un pozo, que diría aquel, cuando escuché por primera vez este Bat Out Of Hell III en el que, además de recoger el lema de la franquicia, Meat Loaf retoma también los vicios que conllevan, que se resumen principalmente en uno: No hacer un álbum de canciones sino una especie de musical. Y como a mí eso no me va, creo que incluso el resultado ha salido beneficiado de que Jim Steinman no se embarcara en el proyecto (llevó al vocalista a los tribunales por usar un nombre que pertenece a ambos, aunque no pudo frenar el lanzamiento), pues al contrario que en sus colaboraciones, no hay aquí ese chirriante exceso de reiteraciones letrísticas que aburren a las ovejas. Eso no quita que el disco peque de excesivo dramatismo y, en ocasiones, sea incapaz de transmitir algún tipo de empatía por lo que cuenta, como ya sucediera en el pasado. No obstante hay momentos brillantes como Bad For Good (aunque a estas alturas sean incapaces de sorprender a nadie que conozca la discografía de Loaf) o baladones como It's All Comino Back To Me Now que te permiten escuchar melodías ultrapegadizas sin tener que recurrir a Celine Dion (aunque paradójicamente ella ya la grabara una década atrás). Vamos, que aunque el disco dé el pego, hace aguas por bastantes lados. A mí sinceramente me habría gustado que Meat Loaf siguiera facturando buenos y honestos álbumes en un segundo plano, pero el dólar tira mucho. Espero que por lo menos consiga rascar para una buena jubilación, porque algo me dice que, aunque el pasado diga que este murciélago se puedo exprimir hasta la extenuación, tras ésta no habrá muchas entregas más. (6/10)
UZZUHAÏA. Uzzuhaïa (Weight Recordings)
Lo habitual cuando una banda lanza un disco homónimo una vez iniciada ya su carrera es que lo haga con la intención de lanzar un mensaje, ya sea de que con ese álbum se ha reinventado o de que con él considera que ha alcanzado su madurez; y creo que Uzzuhaïa, con el disco que nos ocupa, han querido proyectar una idea similar. Lo cierto es que el camino que muestra la obra ya se inició con el anterior Diablo Bvd, en el que se alejaban de la postura más ecléctica de sus inicios para encaminarse hacia la senda imperecedera del hard rock. Pero a decir verdad, hay que reconocer que sí, que parece que en Uzzuhaïa hay una confirmación en la apuesta, un doble o nada que les ha llevado a adentrarse un poco más en la senda. Hay en él un buen puñado de riffs redondos y adictivos –La Cuenta Atrás, Más Allá, Una Vez Más-, y también acercamientos al hard desde posiciones menos acomplejadas –el deje cult de No Intentes Volver Atrás, la balada La Otra Mitad, la versión (esta vez sí, versioneada y con acierto) de La Chispa Adecuada de Héroes del Silencio, el mediotiempo Apuesta Por Mí-. Sin embargo el bloque sigue basándose en su rock recio, bien trenzado, pero quizás demasiado teñido por un tono negativo o angustioso (a pesar de la entrada de matices que han aportado los giros antes mencionados) y que al final acaba aportando cierta monotonía. Ya digo Uzzuhaïa han dado un notable paso hacia delante con este álbum (por cierto, presentado de un modo notable), pero todavía creo que pueden llegar más lejos si consiguen aparcar un poco esa monotonía anímica de su temática (que no sólo les afecta a ellos, sino a la mayoría de la escena) y encuentran esos huecos de diversión que tan bien les sientan a bandas como Backyard Babies o similares. No obstante, aquí sí, esta es una cuestión de gustos. Por ahora pisan fuerte. (8/10) Juan E. Tur
DISIDENCIA. IV-III-VI (Santo Grial)
La suerte no debe ser una coartada para justificar los logros o la ausencia de ellos, aunque en los casos en lo que se ha puesto todo a veces es lo último que queda. La mala suerte pues sería pues la culpable de que Disidencia no sean considerados uno de los referentes indiscutibles a la hora de hablar de punk rock nacional, pues la banda alicantina ha hecho todo lo necesario para ser reconocida unánimemente, aunque la mala suerte en su caso sería sinónimo de una mala representación artística o una promoción insuficiente o mal gestionada de sus discos de estudio. No obstante esta suerte puede y debe cambiar con esta magnífica entrega en vivo que, en el ya habitual –que bien que nos malacostumbren a esto- de CD y DVD, recoge la que fue su actuación en la sala Nave 8 de San Vicente del Raspeig (Alicante) el pasado cuatro de marzo de este mismo año. Y lo ofrecido allí –recogido con excelente sonido y también realización en el formato vídeo- no fue poco, pues la banda, inactiva durante un año, aprovechó su vuelta a los escenarios para repasar lo más granado de su carrera, en su tierra y con la ayuda de colegas de bandas como Reincidentes, Boikot –bandas ambas con las que integran un triángulo estilístico común-, Obrint Pas, Vantroi o Malos Vicios. No obstante aquí el protagonismo absoluto es de sus temas y de su buen hacer, recogido, repito, como requiere un lanzamiento que debe consolidar a Disidencia como uno de los imprescindibles de la escena estatal. Los amantes del género no pueden pasar por alto algo así. (8'5/10) Juan E. Tur
DAVY VAIN. In From Out Of Nowhere (Locomotive Records)
Hace poco hablabamos en esta sección del regreso de Vain, On The Line, y ahora lo hacemos del trabajo en solitario de su líder y alma Davy Vain. In From Out Of Nowhere fue editado originariamente en el año 2000 en el mercado americano pero hacerse con un ejemplar del mismo era poco menos que imposible, y ahora, un buen tiempo después, ve la luz en Europa. Estamos ante el disco que sirve de nexo entre Fade de 1995 y On The Line, que perfectamente podría haber sido un trabajo del grupo que lleva su nombre -hablar de Vain o de Davy Vain es prácticamente sinónimo- y si bien nunca se han ido, sí que han tenido una carrera intermitente, y en ese momento Davy decidió expresar sus inquietudes musicales de forma personal. En lo musical se encuentra próximo a Fade, es decir un soberbio ejercicio de rock'n'roll –que aunque arranca demoledor con Push Me Over- está lleno de matices y tonalidades con un cierto protagonismo de exquisitos medios tiempos con el punto justo de electricidad y que alcanza su plenitud en Sugar Shack, un luminoso tema que recoge de forma perfecta toda la esencia de (Davy) Vain. (9/10) Iván Labarta.
MORSE PORTNOY GEORGE. Cover To Cover (InsideOut)
¿Cuando trabajas puedes escuchar música? Si es así, seguro que no te disgustaría que un rato te lo amenizara este Cover To Cover, pues se trata de una colección de clásicos de la historia del pop y el rock de indudable calidad (desde los más evidentes Rock And Roll Suicide de Bowie o el duplo I'm Free/Sparks de los Who a otros más sorprendentes de Chicago o Joe Jackson), y ejecutados de manera exquisita, aunque no por sus autores originales. Sí, los músicos que las han grabado –al menos voz, bajo, guitarra, teclados y batería, porque no se han privado de incluir lo que fuera necesario para que la fidelidad fuera máxima- son excepcionales, especialmente en el caso de Neil Morse y Mike Portnoy, pero, ¿es ése suficiente aval para hacer atractiva la compra o incluso la edición de la misma? Al fin y al cabo lo que tenemos no es una revisión de los temas por parte de estos, sino una demostración de la pericia que tienen para regrabarlos prácticamente iguales. Yo lo tengo claro, por excelente que sea su factura, esto no es más que una manera de sacar unos cuartos a los completistas de la discografía de sus firmantes. Estáis avisados. (6/10) Juan E. Tur
GRAYSON MANOR. Children Of The Manor (Bad Reputation)
Estos jóvenes acreditan y hacen gala de contar en su formación con Brad Cox, un tipo que audicionó para Velvet Revolver antes de que Scott Weiland fichara por ellos. Cierto es que su voz es muy decente, pero se agarran a un clavo ardiendo para lograr algo de exposición mediática. Anécdota aparte, los chicos son una nueva formación, aunque rodada en clubs estadounidenses, nacida en Atlanta y que practican metal de la vieja escuela oriundo de la tierra que les vio nacer, una suerte de cruce entre Mötley Crüe, Skid Row o Slaughter -pero salvando las distancias- con unas letras que hablan de sexo, drogas y rebelión, todas esas cosas sobre las que ya no se habla en el rock hoy en día (sic). Pocas más cosas que destacar de una banda que se deja oir si disfrutas del metal ochentero americano pero que abominarás de lo contrario. Como complemento al álbum, el CD incluye el EP de debut Back On The Rock, con seis temas más –diecisiete en total- que hacen de este disco una larga escucha. (6/10) Iván Labarta.
THE BLACK CROWES. The Lost Crowes (Dro Atlantic)
En un sorprendente ejercicio de arqueología musical, The Black Crowes alimentan el efecto de su reunión –a estas alturas ya truncada en su totalidad, aunque queden los hermanos Robinson al frente- con la edición de un The Lost Crowes que aúna, en un doble CD, dos sesiones de grabación completas de los años 93 y 97 de cuyas cintas no se llegaron a editar los discos correspondientes. Dos CDs pues, descartados en su día por la banda al no ser considerados lo suficientemente buenos para reflejar su estado de forma, y que ahora se editan masterizados a la espera de nuevo material. El primero de ellos, Tall, responde en mayor medida a la imagen que de la banda se tenía por entonces, y aunque más oscuro que los dos primeros trabajos de los Crowes, su esencia se recogió sin problemas en el posterior Amorica con ligeras variaciones. Sin embargo Band constituye una sorpresa, pues difiere absolutamente del álbum que finalmente le sustituyó, el luminoso By Your Side. Y no porque Band sea aburrido o soso, sino porque, mientras aquél supuso una demostración de pegada de los Crowes, de que podían reunir una colección de temas de acceso rápido y excelente factura, los contenidos en Band son temas más densos, de factura más clásica y purista, y que calan más lentamente pero de modo inexorable (y esto lo suscribe un amante del lado más amable del ‘mundo Crowe'). Así, The Lost Crowes se sobrepone a unas primeras escuchas que pueden dejar un tanto frío –lo ya oído por poco sorprendente y lo complejo por eso mismo- para erigirse en imprescindible documento para sus seguidores, aunque, como suele suceder en estos casos, los novatos mejor que empiecen por su recién reeditado catálogo. (8/10) Juan E. Tur
L.A. GUNS. Loud & Dangerous. Live From Hollywood (Mascot Records)
La última entrega discográfica de L.A. Guns llega en forma de directo, si mal no recuerdo el enésimo en los últimos años, lo cual unido a la ingente cantidad de más o menos afortunadas colecciones de éxitos eleva a esta ilustre banda al dudoso mérito de tener más discos recopilatorios que originales. Creo que sólo Mr. Big comparten este galardón, al menos en cuanto a directos se refiere. Yendo al grano, al producto en si mismo, encontramos una buena grabación en la que el sudor casi se puede sentir, pero que parece mutilada ya que si bien los temas imprescindibles están – Sex Action, Rip And Tear o No Mercy - se echan de menos otros, es un directo corto, quizá pretendidamente ajustado a la duración de un CD sencillo, pero en el que sí tienen cabida temas de última hornada ilustrativos de sus últimos trabajos, Rock N'Roll Outlaw de su disco de versiones, Hellraisers Ball de Waking The Dead o Hollywood's Burning y It' Don't Mean Anything de su más reciente Tales From The Strip, aunque estos últimos se presentan en formato video para ser visualizados mediante el reproductor de DVD. En definitiva, una grabación que acredita la merecida reputación de banda de directo pero muestra la decadencia de quienes una vez fueron grandes, muy grandes, aunque también las estrellas decadentes tienen su brillo y encanto. ¿O no?. (7/10) Iván Labarta.
IRON MAIDEN. A Matter Of Life And Death (EMI)
Iron Maiden sacan un nuevo disco, arrasan de inmediato en las listas de medio mundo, especialmente en el viejo continente, y en España nadie dice una palabra más alta que la otra, lo cuál es síntoma evidente del nivel de los periodistas culturales de nuestro país: cero patatero. Hablamos de unos clásicos, una de las pocas bandas en activo surgidas de principios de los ochenta capaz de ofrecer material de primer nivel, y eso exige, además de un respeto, un análisis riguroso. De modo que nos sobreponemos a la emoción del momento inicial y dejamos madurar el álbum para notar si se desinfla como Brave New World o crece como Dance Of Death a medida que se suceden las escuchas, al tiempo que los pros y los contras salen a relucir por si mismos. Y ahí lo tengo creo que encuadrado, como una obra en lo letrístico más madura y ambiciosa que sus dos predecesores –pues por mucho que sean los mismos músicos, no cabe comparar la obra con las que parieron en los ochenta-, pero un tanto irregular en el apartado musical. Y es que si la temática –centrada especialmente en el belicismo y sus consecuencias- y su tratamiento en el álbum son para quitarse el sombrero, la parte musical adolece de nuevo de la incontinencia de su principal compositor, un Steve Harris que no parece nunca ver el momento para que empiece o acabe una canción. Así, tanto las introducciones y los outros, como los numerosos pasajes instrumentales muchas veces reiterativos, se suceden en la práctica totalidad de los temas aportando muy poco la mayoría de las veces. No obstante –aquí es donde me diréis que soy muy dickinsoniano- ahí está Bruce, ese prodigio vocal todavía no igualado, para aportar una líneas y unas interpretaciones –me río yo de los musicales de la Gran Vía- en sus partes que suben muchos enteros en las piezas. Lamentablemente, a pesar de que el nivel general es alto, el disco también pierde peso a medida que avanza en su minutaje, estando los momentos más brillantes (Different World, These Colours Don't Run y The Pilgrim ) en su primera mitad. Pese a todo, hablamos de una música de alto nivel y creada por músicos –con alguna excepción- fuera de serie (¿cómo es posible que algunos de ellos grabaran un álbum como Virtual XI ?), que encuentra en las virtudes de bandas más mediocres sus defectos, y el resultado vuelve a ser, para una banda con sus años en activo, sumamente envidiable. (7'5/10) Juan E. Tur
INME. Caught White Butterfly (Secret Records)
Aunque estilísticamente no tengan nada que ver, todo lo escrito para el álbum en directo de The Wildhearts unas cuantas críticas más abajo valdría, cambiando a los autores, para hablar del primer disco en vivo de los también británicos INME. El trío, que quizás algunos recordaréis por la excelente acogida que la crítica y parte del público dio a su debut Overgrown Eden el pasado 2003, lanza ahora este disco en directo después de que su segundo LP White Butterfly sufriera una lamentable promoción -¿ha salido a la venta?- que se deja ver hasta en la ausencia de novedades en la web oficial de la banda. De modo que este CD, al igual que el de Wildhearts –editado por el mismo sello- aparece sin previo aviso (eso sí, este también tiene su versión de DVD, que es lo que se esperaba de los de Ginger) y sin notificación en la web del grupo. Y como aquél, recoge el sonido crudo pero muy potente que es capaz de generar este trío que dotaba de sentido y dignidad el término emocore (melodías diversas, excelente voz dotada de dramatismo, etc.). El concierto, correspondiente a su actuación en la sala Astoria londinense el pasado 17 de diciembre, es bueno y repasa los dos álbumes del grupo casi al completo, aunque uno duda de si esto es lo que InMe necesitaban ahora o la plasmación de cómo el mercado británico trata a las bandas y la música como si de kleenex se tratara. Esperemos que, al menos, no sea su testamento. Son buenos. (7/10) Juan E. Tur
FITO & FITIPALDIS. Por La Boca Vive El Pez (Dro Atlantic)
Tres años después de editar Lo Más Lejos, A Tu Lado, Fito se vuelve a meter en el estudio, aunque cambiando de Fitipaldis, y sale presentándonos su nuevo álbum, un Por La Boca Vive El Pez que, pese a la pausa y el cambio de comparsa, mantiene en lo principal las formas de sus predecesores, que no es otra cosa que una decena larga de temas de corte americano tamizado por toques autóctonos, aunque menos en esta ocasión. Esto quizás se deba a la producción y participación como guitarrista del todavía no suficientemente reconocido Carlos Raya (compañero ahora de andanzas de Quique González y parte rockera de los actuales M Clan) que le imprime un extra del tan de moda ahora sonido americana, no sabemos si por sugerencia o porque Cabrales se ha desmelenado a su lado. El caso es que, como todo lo que toca Raya últimamente, el disco suena a la perfección y a mí personalmente me produjo la sensación inicial de que Fito se acercaba con él de nuevo al sonido más cañero de Platero. Sin embargo fue una sensación un tanto errónea, fruto quizás de la escucha repetida de la cañera Viene Y Va o de la brillante Medalla De Cartón, que, como el resto, podrían pertenecer a un nuevo disco de Platero aunque en proporción inversa a la actual (vamos, que antes eran ocho temas cañeros, dos mediotiempos y un blues). Y quizás ése sea el punto más flaco del álbum (siendo el más fuerte las brillantes letras), que en la comparación con álbumes como 7 o Correos sigue –como sus predecesores- saliendo mal parado. Y es que la sombra, para los que conocimos el árbol, sigue siendo muy alargada. (7'5/10) Juan E. Tur
VVAA. Canciones Contra Los Malos Tratos (Santo Grial Records)
Con el objetivo anunciado de recaudar fondos (un euro de cada CD vendido) para la asociación “Nuestras Hijas de Regreso a Casa” –su web aquí- que denuncia el feminicidio y el crimen organizado que impera en Ciudad Juárez (Méjico), Santo Grial Records coordina y lanza este recopilatorio de temas bandas de la escena rockera estatal relacionados por el nexo común de tratar la violencia de género. Como suele ser habitual hay para todos los gustos y, aunque quizás el hecho de que todas las canciones traten el mismo tema puede producir a priori cierto rechazo, lo cierto es que el CD da buena cuenta de la amplitud de registros de la escena actual. Sin embargo lo más admirable, al margen de la ayuda que suponga la venta de los compactos, es el hecho de comprobar lo positivo que puede resultar para nuestra sociedad el papel que juegan los grupos de rock en la educación de sus oyentes, pues prácticamente todos han tratado o tratarán el tema siempre despreciando la actitud machista, posesiva y violenta de los culpables de esta plaga, lo que disuade a sus seguidores de adoptar estas actitudes. No obstante dudamos que esto sirva para que los 40, la MTV o los medios generalistas en general cambien su actitud hacia el rock y reemplacen en sus canales los videos de Beyonce -o similares-, el reggaeton y su perreo, y demás (videos y canciones plagados de imágenes de sumisión de la mujer ante el hombre), por los de bandas como las que aparecen en este recopilatorio y que no resultarían tan perniciosas para la sociedad. (-/-) Juan E. Tur
 VVAA. The Best Of Rock En Español/The Best Of European Rock (Locomotive Records)
A mediados del pasado verano Locomotive Records ponía en circulación sendos dobles álbumes recopilatorios que, bajo los títulos arriba indicados, ofrecían una muestra de su catálogo. Está de más señalar que el título de los recopilatorios es una exageración en la que caen todos los sellos cuando lanzan este tipo de productos, atribuyendo la calidad más excelsa exclusivamente a sus artistas; pero no lo está, en cambio, el destacar los síntomas que transmiten. Pues si el destinado al European Rock plasma el esfuerzo que el sello español está realizando para mantenerse y crecer en la escena europea (y lo que les queda), el otro resume -salvando algún que otro tropezón inicial que también está reflejado- un trabajo de consolidación del sello que desde la independencia se ha hecho con buena parte (la otra mitad podríamos decir que la tiene Dro Atlantic) de lo más granado de la escena rockera estatal. No obstante, eso no es óbice para señalar que estos álbumes son sólo eso, documentos del trabajo que el sello ha llevado a cabo y sigue realizando, poco más, y que el que se haga con ellos confiando en su título difícilmente verá satisfechas sus expectativas. ¿No puede resultar eso contraproducente? (-/-) Juan E. Tur
MASTODON. Blood Mountain (Reprise Records/Warner Music)
Que no os confundan, acabéis metiendo todo en el mismo saco y terminéis perdiendo la fe. Lo único que tienen que ver Mastodon con Avenged Sevenfold es que ambos han pasado de la independencia a militar en Warner (con excelentes resultados para la multi, que prendan los demás). En el resto no se parecen en nada. Sí, ambas bandas pueden estar formadas por jóvenes virtuosos, pero mientras A7X emplean su virtuosismo para elaborar piezas barrocas, potentes y musicalmente pegadizas, Mastodon se decantan por un sendero radicalmente opuesto. Sí, Mastodon, son muy buenos músicos, no cabe duda, pero han optado por el lado más agresivo del metal, un lado en el que ellos se mueven dentro de los que podríamos denominar sector elitista. Me explico, Napalm Death meten mucha caña pero su objetivo no va más allá de impactar a los seguidores de su estilo, no creo que pretendan hacer arte; en cambio hay un sector de bandas que quieren trasladar al espectro más duro del metal pesado elementos que hasta ahora le habían sido ajenos. A eso juegan Mastodon que, en este debut para Warner, siguen combinando partes agresivas, con juegos arrítmicos de tintes progresivos y pasajes puramente stoner. Y qué queréis que os diga, más allá de que sinceramente creo estar un poco anticuado: personalmente prefiero la densa y oscura pero más musical Colony Of Birchmen, los pasajes de similares características de Sleeping Giant o la también enigmática Pendulous Skin, que ejercicios de virtuosismo como el contenido en la parte central de Capillarian Crest o en Bladecatcher, que a veces parecen también más alardes de velocidad que el supuesto ejercicio jazzístico que pretenden. De ese modo su propuesta peca a mi entender de falta de inmediatez y capacidad de conexión, para acercarse a ese juego de eruditos que muchas veces criticamos a otros géneros y que debemos sancionar igualmente aquí. Vamos, que ni tanto ni tan calvo. Quedo pues a la espera de las críticas de quienes me acusen de no entender esta obra maestra. (6,5/10) Juan E. Tur
ROCK CITY ANGELS. Young Man's Blues (Gott Discs)
Hace ya tres años que este disco fue incluido en la sección de clásicos de Rock Trip, y si en su momento era complicado hacerse con una copia del disco, entonces era misión casi imposible. Pero gracias a la labor de Gott Discs, especializados en desempolvar fondos de catálogo, ahora puede hacerte con su reedición en CD. Las leyendas urbanas se cebaron con esta banda que llegó a contar con el ahora actor Johnny Depp en su formación (uno de los temas aquí incluidos, Mary, está co-escrito por él). Desde Florida viajaron a la soleada California donde se labraron una reputación y fue Geffen quien consiguió su contrato discográfico, se dice que únicamente con el fin de ocultar y anular su carrera para evitar que otra compañía pudiera hacer sombra a sus prometedores Guns N'Roses, incluso también para que Johnny Depp se centrara en su incipiente carrera cinematrográfica. Sea como fuere Young Man's Blues fue un disco oculto y poco después de su edición desaparecieron como si se los hubiera tragado la tierra. El disco contiene una notable colección de ejercicios de rock'n'roll atemporal de raiz americana, entre los que siempre destaqué la soberbia Hush Child, uno de los temas más emocionantes que he escuchado nunca. Junto a él el abridor Deep Inside My Heart, Damned Don't Cry o Wild Tiger reflejan el lado salvaje de la banda, que también tenía su faceta emotiva alejada de las clásicas power-ballads que reinaban la MTV por entonces; simplemente escucha Ya Gotta Swear y sabrás de lo que te estoy hablando. De repente volvieron a aparecer con el nuevo siglo, la revista Popular 1 incluso tuvo la oportunidad de entrevistar a Bobby Durango y fueron programados en el cartel del añorado Festival Serie Z de Jerez de la Frontera, en el que nunca llegaron a actuar finalmente. Donde sí lo hacen de cuando en cuando es en su América natal, a la espera de poder editar un disco que dicen tener grabado. Mientras tanto corre a hacerte con éste. (9/10) Iván Labarta.
AUDIOSLAVE. Revelations (Epic)
Estoy seguro de que este Revelations, de los tres publicados por Audioslave hasta la fecha, va a ser el disco más aclamado por la prensa musical convencional. Más ecléctico y más pausado en lo musical y más político y denso en lo lírico, Revelations es un trabajo agradecido para los críticos, que pueden lanzar acerca de él mis teorías y lecturas sin que ninguna deje de ser cierta. Pero para uno, que a veces es más fan que crítico, y en particular más fan del rock, el resultado no pasa por ser un buen álbum pero falto de pegada; especialmente tras el salto cualitativo entre el buen debut homónimo y el tremendo -¿por qué no?- Out Of Exile. Y es que si el primero era esa especie de cruce natural entre los dos bandos que conformaban la banda, y el segundo la explosión sin rubor de ese sonido pero despojado de complejos, este Revelations suena demasiado complaciente. La banda dice -como se suele afirmar siempre- haber plasmado en él lo que le apetecía, que supuestamente era su gusto por el funk y el soul, aunque eso, según se mire, pueda ser más parecido a navegar a favor de la corriente que lo contrario. El resultado es pues, bastante blando e indirecto para mi gusto, en especial a medida que avanza el álbum (que se reblandece pista a pista), aunque seguro que hará las delicias de los “ eclécticos ” (por ejemplo Jewel Of The Summetime me parece de lo peor que han compuesto, pero seguro que sonará en los pubs de surferos). No obstante, hablamos de los músicos que hablamos, y el álbum, siendo el más flojo de su terceto, sigue teniendo un nivel envidiable. Esperemos que simplemente sea un bajón y que la banda –tras el descanso que se tomará en breve Cornell para retomar su carrera en solitario- reemprenda en breve su producción. (7/10) Juan E. Tur
NEW YORK DOLLS. One Day It Will Please Us To Remember Even This (Roadrunner)
Con el profético título de “un día nos gustará recordar incluso esto” regresan los New York Dolls nada menos que treinta y dos años después de su segunda y última entrega discográfica oficial, obviamente sin la presencia de Johnny Thunders, Arhur Kane y Jerry Nolan que quizá tienen su propia banda paralela pero en el infierno. La solvencia mostrada en los escenarios desde su retorno en 2004 –las dos veces que los he visto en Vitoria y New York salí con algo más que una buena sonrisa- se plasma perfectamente en este trabajo que debería escucharse evitando las comparaciones con sus predecesores. Los New York Dolls del siglo XXI son una banda diferente, como también lo es el momento, este es el trabajo de unos David Johansen y Sylvain Sylvain maduros, que durante estas tres décadas han crecido en edad y bagaje (se nota la faceta crooner de Johansen), ahora acompañados de otros músicos como Sammi Yaffa (Hanoi Rocks) o Steve Conte (¿alguien se acuerda de Company Of Wolves?) que también aportan sus dotes compositivas. Además lo que tres décadas atrás era nuevo ahora se ha convertido en clásico, su glam rock inspirador del punk es hoy en día un rock'n'roll de lo más clásico y aunque obviamente la vena adolescente se difumina, siguen siendo expertos en la composición de temas urgentes, pegadizos y divertidos. Dance Like A Monkey, Fishnets & Cigarrettes o Gimme Luv & Turn On The Light son prueba de ello y suenan magníficamente interpretados por una banda auténtica banda compacta y sin fisuras en la que la poderosa voz de David Johansen sigue teniendo un papel protagonista y que cuentan con cola boraciones como las de Michael Stipe o Iggy Pop. Como complemento el CD se acompaña de un entretenido DVD con imágenes de la banda, entrevistas y el making-off del álbum. A mí me merece la pena. (10/10) Iván Labarta
CALAMUS. The Same Old Demons (Bad Reputation)
Por lo visto Calamus llevan ya bastantes años en la brecha y es probable que en el circuito de la música stoner -si es que eso existe- tengan cierta reputación, pero lo cierto es que la última obra de este cuarteto germano llega a mis manos siendo sus autores unos desconocidos en la escena rockera europea. Y The Same Old Demons no creo que les ponga ahora en la agenda del público, pues si bien se trata de un álbum correcto, bien ejecutado y bien -aunque no brillantemente, pues suena un tanto plano- producido, su resultado un tanto crudo y sus giros básicos, escuchados en demasiadas ocasiones, suponen muy poco bagaje en un género bastante limitado como el stoner, en el que otros además -vease la actual encarnación de Spiritual Beggars- rayan a tan gran altura. Tiene momentos interesantes y se notra cierta tendencia al desmarque buscando las raíces en un sonido más sesentero (Who's Gonna Lie To Me) y no tan puramente Sabbath, pero la falta de originalidad y lo repetitivo del escquema acaban aburriendo. A la próxima. (5'5/10) Juan E. Tur.
CHEAP TRICK. Rockford (SPV)
Tres años hemos tenido que esperar para que llegara a nuestras manos el sucesor del magnífico Special One, si bien entonces la espera tuvo que ser de seis años... esto es dos discos en una década aproximadamente. Sin duda esta dosificación discográfica hace ansiosa la espera y más cuando el mencionado Special One había puesto el listón más que alto; tanto que en mi opinión no la han superado, a pesar de que parecen haberse esforzado en buscar la piedra filosofal de su sonido y regresar a sus orígenes, como parecen querer reflejar con el título del álbum, Rockford, su ciudad de origen. Cierto es que todos esos ganchos marca de la casa, de buenas melodías y riffs de guitarras encantadores, van apareciendo tema tras tema -más que nunca afloran las influencias de sus adorados Beatles- pero el conjunto no causa un impacto tan grande como para decir que es su mejor disco desde Dream Police, como mucho se cacarea por ahí. Es un buen disco, en efecto, pero no para tanto, aunque muestre perfectamente todo lo que representa la banda (las armonías de Perfect Stranger, la balada bonita O Claire, o los ejercicios guitarreros de Come On Come On Come On o Give It Hawai). Y es que Cheap Trick es el típico grupo del que con cada nuevo disco se dice que es el mejor desde su momento de mayor gloria. De lo que no hay duda es de que siguen dejando claro que son los padres del power-pop y del hard rock más melódico. Ni más ni menos que Cheap Trick por los cuatro costados. (7/10) Iván Labarta. DREAM THEATER. Score (Warner Music)
Coincidiendo con el vigésimo aniversario de su nacimiento, los neoyorquinos Dream Theater decidieron realizar un concierto especial en el mítico Radio City Music Hall de su ciudad natal para celebrar con sus seguidores tan señalada fecha. Y lo que tenemos en este Score es el material (en este caso videográfico, aunque también está recogido en triple CD) grabado esa noche en la que el aliciente especial era una segunda mitad de set en la que Portnoy y compañía se hacían acompañar de una orquesta en toda regla. Esa es ciertamente la principal diferencia entre esta entrega en directo y las que han seguido a sus anteriores álbumes –creo que a excepción de Six Negrees - de estudio en una tradición que se remonta a Falling Into Infinity y que, como creo haber escrito en anteriores ocasiones, recuerda a la rentabilidad discográfica que en sus años mozos sacaban Deep Purple a cada una de sus giras. Este Score pues, también presta especial atención al reciente Octavarium a pesar de que el acontecimiento invitaba a realizar un repaso más detenido en cada uno de sus álbumes, pero para eso ya están anteriores directos, por lo que el principal punto de atención es una aportación orquestal que se integra con acierto a las piezas de la banda, sin enriquecer pero sin empañar la ya de por sí barroca orfebrería musical de Dream Theater (vamos, que esto no es como poner violines a la música de Scorpions o Kiss). A esta corrección –el directo está grabado a la perfección, no se le puede poner ningún pero- del producto, se le suma el aliciente de un segundo DVD que incluye, además de tres temas extra- un documental de una hora sobre la historia de la banda, que siendo válido, no alcanza las cotas de documento de otros similares –véase el contenido en The Early Years de Maiden- básicamente por la falta de fuentes importantes (Kevin Moore, por ejemplo, tendría algo que decir) y de revelaciones de peso. No obstante, el resultado global es, como siempre, muy importante, aunque la trascendencia con que se anunció tanto el evento como su plasmación disco/videográfica hiciera esperar algo más. (8'5/10) Juan E. Tur.
MACARRADA. ¡¡Mundialmente Conocidos!! (Santo Grial Records)
No deberían necesitar presentación los tipos que nos ocupan si te digo que parte del elenco que integra Macarrada militaba en los insignes M.C.D., referencia del punk rock bilbaino durante años. Como ellos mismos declaran, la misma tralla con distinto nombre. Tras el ir y venir de parte de sus miembros en 2004 M.C.D. editaban su último trabajo MaCarraDa en el que sentaban las bases de la que iba a ser su nueva aventura y del cual toman su nombre. ¡¡Mundialmente Conocidos!! es el primer álbum que editan y en él, sin perder la esencia del punk rock facturado en la península ibérica, afloran sonidos más rocanroleros que los acostumbrados... no creo que a estas alturas personajes de solidas convicciones como ellos hayan diseñado un plan para conquistar más fieles –que no se preocupen sus feligreses que siguen siendo ellos- pero si esta no ha sido tu historia puedes ahora acercarte a ellos sin temores ni prejuicios. Todo apunta a que este es un proceso natural, no forzado, fundamentalmente consecuencia del paso del tiempo como queda reflejado en varias de las letras en las que se añoran y reivindican tiempos pasados; lo que no cambiado es su ironía y particular sentido del humor del que se hace gala desde el propio título del álbum. En resumen, catorce tonadillas punkrockeras efectivas, de tres acordes, a toda velocidad y a piñón fijo. (6/10) Iván Labarta.
PAUL GILBERT. Get Out Of My Yard (Mascot Records)
Aunque parezca mentira, este Get Out Of My Yard es el primer álbum puramente instrumental de Paul Gilbert, algo que a los profanos les puede resultar un tanto extraño, pues, a pesar de que su destreza con la guitarra siempre se ha puesto de manifiesto al valorar sus álbumes en solitario, Gilbert nunca se limitó a componer piezas meramente instrumentales. Si bien esto reduce el margen de diversión del álbum –pues el Racer X (y ex Mr Big) siempre daba muestra de su excentricidad en sus letras y el modo de interpretarlas a la voz- este trabajo vuelve a poner de manifiesto que el norteamericano es no sólo un maestro en el manejo de la guitarra, sino un excelso compositor e intérprete. Sólo el hecho de que emplee la guitarra eléctrica y el hard rock para demostrarlo –unida a su manifiesta excentricidad (que parece un truco del artista para restarse valor y no sentirse despreciado)- le distancian de la posición que merece en el un circuito musical más reputado, que suele estar controlado por personajes de cultura aparente pero bastante estrechos de miras. En Get Out Of My Yard hay de todo, desde muestras de su lado más asequible hasta piezas más complejas pero siempre accesibles, algunas heavies y otras más bluesies o cercanas al jazz, sin olvidar su habitual revisión de una pieza clásica. Además el CD viene acompañado de un libreto en el que con su habitual sentido del humor Gilbert explica los temas que han motivado cada una de las piezas, que además ilustra con su correspondiente viñeta. Sin duda, todo un hombre del renacimiento que sigue sin defraudar. (8/10) Juan E. Tur
JOKER FIVE SPEED. Rock'N'Roll Is A Motherfucker! (Perris Records)
Detrás de esta bonita portada se encuentra otra bonita colección de benditos clichés musicales a cargo de una formación ya desaparecida que decía adiós el pasado abril abriendo para Buckcherry en el Irving Plaza de New York, su ciudad natal. Realmente estaban disueltos desde noviembre de 2005 pero no dejaron pasar la oportunidad de hacer una despedida por todo lo grande, con el resultado del mejor concierto de su carrera según ellos. Como entrega póstuma llega ahora Rock'N'Roll Is A Motherfucker! más que un álbum, una recopilación de temas grabados en los últimos seis años –editados o no anteriormente- y que como tal muestra altibajos y diferentes matices sonoros. ¿Cómo suenan? Si Kiss, Motörhead y Cheap Trick estuvieran jugando al poker Joker Five Speed es lo que estarían escuchando declaraban sus miembros… Podría ser así perfectamente, pero necesitarían haber contado con una mejor producción. Estamos realmente ante una banda de segunda división que hubiera necesitado un empuje para pasar a primera... los temas son sólidos, rotundos y rockean, pero a una parte de ellos les falta algo. Al que no le falta nada es al sexto corte You Don't Know Me un himno que no me he podido quitar de la cabeza desde que lo escuché, y que reune todo lo que una buena canción debe tener. Hay grupos que con sólo una canción han sido capaces de jugar en primera y mantenerse, ésta podría haber sido la suya. (6/10) Iván Labarta.
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