|

EL FANTASMA DEL PARAÍSO:
GRANDE PALMA (y III)
[Si quieres leer antes la primera
parte pincha aquí,
para leer la segunda, aquí]
En la anterior entrega de nuestro
tributo a El Fantasma Del Paraíso dejábamos
a DePalma y los suyos con todos los
hilos atados para empezar a rodar la película. Ahora cabía
esperar que todo fuera sobre la marcha y que los resultados, tanto
a nivel artístico como comercial, fueran los desados. ¿Lo
fueron? La respuesta en esta tercera y última entrega del
colosal informe sobre el film elaborado por Javier Baz.
Un reporteje de Javier Baz
Con todos los elementos coordinados era hora de ponerse a rodar.
La filmación se inició en el invierno de 1973 en NYC,
donde se rodaron los exteriores de la mansión de Swan y de
su compañía discográfica; para luego alternar
entre los platós de un estudio de LA y el patio de butacas
del Majestic, un teatro de Dallas que a día de hoy sigue
abriendo sus puertas. Las siete semanas inicialmente previstas se
alargaron tres más, y eso que el ritmo de trabajo fue frenético,
llegando a rodar en fechas tan señaladas como Acción
de Gracias y Navidad. El calendario era tan ajustado como el presupuesto,
por lo que las sesiones de rodaje acababan cada noche en el estudio
de grabación, con los actores cantando. Paul
Williams: "llegó a ser
tan agotador que al día siguiente no podía recordar
mi diálogo".
Este ritmo tan agitado tuvo consecuencias casi trágicas
durante la filmación de la explosión de un coche,
cuando al especialista en pirotecnia se le fue la mano con la carga
de explosivos y aquello estuvo a punto de volar por los aires. Por
fortuna todo quedó en un susto y no pasó a mayores.
Pocos contratiempos hubo que afrontar hasta el fin del rodaje; tan
sólo los problemas de audición que padecía
Finley dentro de su máscara de
pájaro, que se solucionaron mediante un diminuto auricular,
o las 23 tomas que fueron necesarias para rodar una de las escenas
más llamativas de la cinta: el extenso plano-secuencia del
sabotaje de los ensayos, que puede contemplarse en un split-screen
que divide la pantalla en dos secciones. Esta escena requería
de una gran coordinación entre las dos cámaras que
filmaban simultáneamente, y el más leve error por
cualquiera de ambas partes obligaba a repetir la toma desde el principio.
Como colofón a toda esta larga serie de contratiempos hay
que centrarse en la problemática que rodeó la venta
de la película a la compañía distribuidora,
una subsidiaria de la 20th Century Fox. El presupuesto final había
alcanzado el millón doscientos mil dólares, por lo
que cuando los productores recibieron una primera oferta de dos
millones en concepto de derechos de distribución creyeron
ver el cielo. No tuvieron en cuenta que durante esas negociaciones
los pleitos de Universal y King Features les supondrían desembolsar
quinientos de los grandes, lo que engordaba el presupuesto a un
millón setecientos mil. Años más tarde DePalma
bromearía sobre esta situación, reconociendo que "después
de todo aquello me convertí en un especialista en el fraude
de los derechos de autor". En el momento de firmar el contrato
la Fox había disminuido su oferta a un millón y medio,
pero a Pressman no le quedaba otra salida.
Perdía dinero, pero aún tenía la opción
de recuperarlo.
Finalizado el rodaje, El Fantasma del Paraíso
estaba listo para asaltar las salas de cine de todo el planeta.
La ofensiva comenzó en las ciudades más importantes
de los Estados Unidos el 31 de Octubre de 1974, noche de Halloween.
Lástima que no todo el mundo la recibiese con el mismo fervor
y su acogida fuese un tanto desigual. Y eso que todos los tics de
su director están allí presentes: malabarismo formal
(uso del split-screen y del travelling concéntrico), un guión
interesante pero resuelto con ingenuidad casi infantil (no estamos
hablando de David Mamet precisamente)
y citas cinéfilas de principio a fin. La sombra de Hitchcock
planea por toda la cinta, desde la escena de la ducha que parodia
a Psicosis, al continuo homenaje a Los Pájaros,
con la omnipresencia de aves en todo el metraje, patente en el vestuario
(el abrigo emplumado de Phoenix, el tocado con forma de cuervo que
lucen las bailarinas, la máscara del Fantasma), los nombres
de los personajes (Phoenix, el ave que renace; Swan, cisne en inglés;
¡incluso Beef tiene pluma!) y el atrezzo (el logotipo con
la imagen de un canario). Y le sobra tiempo para homenajear el gag
de "las partes contratantes" de los Hermanos
Marx y Las zapatillas rojas de Michael
Powell.
Su
discreto paso por la taquilla americana contrastó con la
repercusión que provocó en otros países, convirtiéndose
de inmediato en film de culto en Canadá, Argentina y Francia
(en París llegó a mantenerse en cartel durante 18
años). Paralelamente, obtuvo el Gran Premio en el Festival
de Avoriaz en su edición de 1975, y una nominación
al Óscar a la Mejor Banda Sonora (en Canadá los discos
se vendieron como rosquillas). Esta avalancha de buenas noticias
le animó a reestrenar la película en Los Ángeles
en 1975, pero la respuesta fue la misma que hasta entonces. Y es
que nadie es profeta en su tierra. Se requería una nueva
estrategia a seguir: había que conquistar primero a las pequeñas
audiencias, visitando ciudades alejadas de los grandes circuitos
de distribución. Los primeros pasos de la nueva campaña
de promoción fueron rediseñar la cartelera -tarea
que se encargó a Richard Corben-
para hacerla más atractiva, ofrecer pases continuos de spots
por los canales de TV local, y realizar un nuevo trailer de cine
-que corrió a cargo de Jack Sholder,
actualmente afincado en Barcelona y trabajando para Fantastic Factory-.
La acogida en las ciudades Little Rock y El Paso fue un éxito,
con lo que la película tomó nuevos bríos. La
cosa funcionó bien durante un tiempo, iniciándose
un tour por todo el país, pero el globo se fue deshinchando
paulatinamente hasta reducir a cero la rentabilidad de la inversión.
Al final acabó recaudándose el presupuesto total,
dejando pocos beneficios.
A finales de los 80, imagino que con la intención
de explotar el éxito del musical El Fantasma de la Ópera,
DePalma se planteó realizar un musical de Broadway basado
en su película; escribió un guión, e incluso
llegó a proponerle a Williams ampliar el repertorio de canciones,
pero el reciente fracaso de la adaptación de Carrie le convenció
de su inviabilidad, haciendo que todo se viniese abajo. Hubiese
sido bonito contar con un puñado de nuevas canciones, pero
nos tenemos que conformar con lo editado, que no es poco. Diez canciones
que se sitúan en mi top ten personal en cuanto a música
de cine se refiere. Abren los Juicy Fruits
con Goodbye, Eddie, Goodbye, una divertida pieza de rock
primitivo con todo el sabor de los 50s. Bonitos coros callejeros
y la mejor letra del disco, que se centra en el suicidio de un joven
cantante, cuya hermana requiere de una operación. ¿Consecuencia?
Su álbum póstumo llega a lo más alto de los
charts. En definitiva, una sátira cruel que, por desgracia,
se confirma cada vez que muere un artista. Su plasmación
en la pantalla es el momento más cachondo de la cinta, con
toda la banda en actitud macarra y saliéndose de madre. El
segundo corte es Faust, interpretado a las voces por William
Finley, quien apoyado únicamente por un piano convence
con un emotivo tema. A continuación, los Juicy Fruits, reconvertidos
en los Beach Bums, cantan Upholstery.
Una melodía surfera con una marcada línea de bajo
y unos coros de la escuela Beach Boys
invitan a ponerse el bañador. Jessica
Harper se suelta el pelo con Special To Me, donde
destacan su hermosa voz y el órgano que refuerza sus palabras.
Cierra la primera cara la balada Phantom's Theme, que corre
a cargo de Paul Williams. Un inicio con acompañamiento de
piano da paso de forma gradual al resto de instrumentos, de los
que se sale la guitarra, con un punteo realmente precioso. Si la
voz de este hombre no te conmueve es que estás muerto. La
cara B explota con el tándem Somebody Super Like You
y Life At Last. El primero es un hard-rock puro y duro que
se inicia a lo bestia, distorsión guitarrera incluida, y
sigue con alaridos y lamentos hasta el fin. Un himno en toda regla
interpretado por los cadavéricos The
Undead, la tercera y última encarnación de
los Juicy Fruits, quienes intercalan un par de frases en un inglés
con acento rumano muy a lo Lugosi. El
estribillo "where to go what to do, could it be somebody super
like you" son de los que marcan época. La escenificación
de este tema en el film es realmente brillante: en un marco expresionista
se desarrolla una orgía de amputaciones con el público
como víctima.
El
clímax viene dado con Life At Last, el gran momento
de Beef, que, a la postre, ha sido el que ha convertido a su actor
en todo un icono. Nunca movimiento y provocación estuvieron
tan unidos. Ray Kennedy hizo un trabajo
espléndido a las voces (no hay duda que Michael
Schenker tenía buen gusto a la hora de escoger a sus
cantantes -hasta la llegada de Robin McAuley,
claro-), y realmente me cuesta separar esa voz tan bluesy del rostro
de Graham. Según Paul Williams, y vistas las escenas en las
que el propio Graham interpreta el tema, es muy posible que el actor
hubiese salido bien parado si se le hubiese dado la oportunidad
de interpretarlo íntegramente. El corte más delicado
del disco es Old Souls, en el que Harper se rompe el alma,
y de paso se lleva la nuestra. No me explico cómo esta mujer
no se dedicó a la canción (¿tal vez los tejemanejes
de la industria discográfica que se detallan en la película
tuvieron algo que ver en la realidad?), seguro que hubiese tenido
mayor reconocimiento. El siguiente título es una relectura
de Faust a cargo de Paul Williams. De un tempo más
calmado, el tema pierde intensidad en favor de un trabajo instrumental
más elaborado, haciéndose acompañar por una
banda al completo, con coros incluidos. Y para cerrar, el atmosférico
The Hell Of It. Alternando ambientes claustrofóbicos
con una variedad de melodías cabareteras y circenses, se
convierte en el corte más inquietante del disco. Una canción
que bien podría estar firmada por el Alice
Cooper de Billion Dollar Babies; sólo hay que
escuchar el cierre instrumental, que por momentos recuerda al tema
Mary Ann. A modo de anécdota, apuntar que la cinta esconde
un homenaje a Alicia: cuando la recepcionista de Death Records busca
el nombre de Winslow en su agenda puede leerse escrito en una ficha
"Alice Cooper". Todo un detalle.
A pesar de su banda sonora, la película no
se concibió como un producto destinado al público
rockero al uso. El personal de los estudios, alejados totalmente
de la escena del Rock, no veía con buenos ojos una producción
tan hermética, así que hubo que presentarla como un
musical de horror-rock enfocado a audiencias masivas, independiente
de los gustos musicales de los espectadores. Lo que no se pudo disimular,
tras su aparente intrascendencia, fue la fuerte carga crítica
a unos valores que son moneda corriente en el día a día:
la ambición desmedida, la traición, la manipulación,
la atracción que ejerce la violencia sobre las masas... El
Fantasma del Paraíso es el contrapunto perfecto a This
is Spinal Tap. Mientras ésta se centra en las situaciones
cómicas y ridículas que envuelven al rock (con todas
esas situaciones con las que se identifican el 100% de los artistas),
aquélla, sin abandonar su tono satírico, se decanta
por los aspectos más truculentos del negocio: mánagers
de modales rudos, magnates manipuladores, estrellitas del tres al
cuarto que venden su culo por el éxito, perdedores con talento,
... No hay duda que junto a Obsesión es una de las películas
más tristes de DePalma, pero gracias a las buenas vibraciones
que desprenden sus imágenes y sus canciones, la balanza se
inclina del lado de la diversión. It's time to party all
time!!
Como
ya se ha visto, algunos nombres propios del Rock de los 70 se encuentran
conectados de una u otra forma con la película. Parte de
estos colosos han servido de inspiración, mientras que otros
han recibido su influjo; unos de forma tangencial, otros directamente.
Según declaraciones de Gerrit Graham,
Fee Waybill, el camaleónico vocalista
de The Tubes, le confesó haberse
basado en Beef para desarrollar su puesta en escena. Beef es la
cara más macarra y divertida del glitter-rock, y creo que
tanto Dee Snider, estéticamente,
como el primer Javier Gurruchaga, en
cuanto a actitud escénica, tienen mucho que decir al respecto.
Por otro lado, el axebass, o bajo en forma de hacha, que luce Gene
Simmons desde su primera aparición en el telefilm
Kiss Meets The Phantom Of The Park (1978) es otro elemento
extraído de la iconografía de la película.
Y no hay que olvidar a quienes han tomado directamente algún
nombre, como The Undead, la banda liderada
por Bobby Steele tras su marcha de Misfits
-quienes, ¡casualidad!, también lucen maquillaje mortecino-.
Los mismos ingredientes que sedujeron al star-system
del Rock'n'Roll también han seducido al fandom. Con el paso
de los años, El Fantasma del Paraíso ha alcanzado
el estatus de cult movie gracias a sus repetidos pases por televisión
-estamos hablando del mundo civilizado; en nuestro país sólo
se ha emitido una vez- y a su edición en video, ganando nuevos
adeptos en los lugares más remotos. Japón, cómo
no, no ha sido inmune a esta fiebre, y en los últimos años
se ha vivido una explosión de revival que ha desembocado
en la aparición del Fantasma en varios mangas (a reseñar
la edición española de la serie Berzerk) y
el lanzamiento de un codiciado muñeco de 12 pulgadas que
es todo un lujo. En su país de origen tampoco ha caído
en el olvido: en febrero de 2001, el productor Ed Pressman, acompañado
de los actores Gerrit Graham y William Finley, asistieron en New
York, una de las ciudades que tres décadas atrás les
dio la espalda en su primer estreno, a una proyección de
El Fantasma del Paraíso dentro de una retrospectiva
dedicada a la obra de Brian DePalma. Y esta vez sí cosecharon
éxito y aplausos, reafirmando la vigencia de una película
que, por la modernidad de su forma y su contenido, merece ser considerada,
no una obra de culto, sino un clásico en toda regla.

SOL LAGARTO: EL FUTURO YA ESTÁ
AQUÍ
TEA: HONESTIDAD BRUTAL
LOS MEJORES DEL 2003 SEGÚN
VUESTROS VOTOS
LOS SUAVES: SIETE VIDAS TIENE EL GATO
THE DARKNESS: TAKIN' THE ROCK N' ROLL
BACK!!!
LOS LUNÁTICOS: SIN MIEDO A
EMPEZAR
JUNKYARD: SEGUNDA JUVENTUD
FITO & FITIPALDIS: UN GRAN TIPO
SERIE Z Y AZKENA: EL ROCK N' ROLL
EN ESTADO PURO
KILLER BARBIES: ALGO MÁS QUE
UN PECADO
LOS DELTONOS: SÓLIDO REGRESO
TOILET BOYS: LA AMBICIÓN RUBIA
SKYLINE: DEMOSTRACIÓN DE CLASE
BLACKBERRY CLOUDS: CON LOS PIES EN
EL SUELO
SOUL DOCTOR: LA NUEVA ESPERANZA DEL
ROCK N' ROLL
MICHAEL MONROE: ROCK N' ROLL SURVIVOR
DAWHOLEENCHILADA: UNA OFENSIVA POR
LA DIVERSIÓN EN EL ROCK
WARCRY: VIVIENDO EL PRESENTE
LOS
MEJORES DEL 2002 SEGÚN VUESTROS VOTOS
ROSENDO:
PURA ACTITUD
HELLACOPTERS: TOCADOS
POR LA GRACIA DE DIOS
REINCIDENTES: SIN
PARAR DE LUCHAR
BLACK SABBATH: AHORA
Y SIEMPRE
CENTINELA: LA SANGRE
NUEVA DEL METAL ESTATAL
M CLAN: CON
SUS VIRTUDES Y SUS DEFECTOS
SERIE
Z:
ES SÓLO ROCK N' ROLL, PERO ME GUSTA
EL
ROCK EN EL CINE (II): "ROCK STAR"
y "PARTES PRIVADAS",
LA DÉCADA DORADA DEL ROCK DURO A EXAMEN
SOBER: PASO A PASO
BARRICADA:
20 AÑOS EN LA BRECHA
IN
FLAMES: ANTE LA ÚLTIMA FRONTERA
EL
ROCK EN EL CINE (I): "SIEMPRE LOCOS" Y "CASI FAMOSOS",
DOS MIRADAS DIFERENTES DEL ROCK 70'S
ENTREVISTA
A HABEAS CORPUS. "LAS COSAS CLARAS"
BACKYARD
BABIES. LOS NUEVOS HÉROES DEL HARD ROCK
EASY RIDER. NUEVA
ERA
AVALANCH: EL FUTURO MÁS
PROMETEDOR EN ENTREDICHO
EL VIÑA 2002: SEGÚN
VUESTRAS PALABRAS
EL
VIÑA ARRASA CON MÁS DE 44.000 ESPECTADORES
(REPORTAJE FOTOGRÁFICO)
ARRANCA
EL VERANO MÁS ROCKERO DE LA HISTORIA DE NUESTRO PAÍS
ENTREVISTA
A EL PIRATA. "DESTROZANDO EL OLVIDO"
ENTREVISTA
A BOIKOT. "DE ESPALDAS AL MUNDO"
|