Si pudieras formar la banda de tus sueños escogiendo lo mejor de cada uno de tus grupos –sí, como en aquella película ochentera en que dos chavales creaban por ordenador la mujer perfecta mezclando imágenes de lo que más les gustaba de cada una de sus musas-, ¿qué bandas elegirías? Quizás cogerías algo de Maiden, algo de Guns N' Roses, la potencia vocal de Sebastián Bach, la velocidad de Childrem Of Bodom o la densidad de Dream Theater. Pues, por muy extraño que te pueda parecer, esa banda existe y este año ha publicado su tercer larga duración, el inconmensurable City Of Evil . Se llaman Avenged Sevenfold y están llamados a la gloria.

Un reportaje de Juan E. Tur
Diseño cabecera: Víctor de Vicente

No, no te extrañes de no conocer a la banda a pesar de contar con tres álbumes ya de estudio. Los dos primeros fueron editados por sendos sellos independientes norteamericanos, y el tercero, publicado en todo el mundo por Warner Bros, no ha sido lanzado en nuestro país porque ningún lumbreras de Warner en España ha sabido ver en él la obra maestra que es. Sí, una obra maestra, así de claro. Si ya lo has escuchado sabrás que podría ir directo a nuestra sección de Clásicos o que tendría uno de esos pocos dieces que repartimos en nuestra sección de Novedades. Pero no, no aparecerá ahí porque no se ha publicado –y por lo que hemos averiguado, seguirá en principio siendo así- en nuestro país. Y créeme, si te gusta el heavy metal, si te gusta el hard rock más potente, City Of Evil no sólo te encantará, sino que también sentirás que Avenged Sevenfold pueden ser la banda que estabas esperando.

¿Por qué? Te preguntarás. ¿Qué tienen ellos que no tenga cualquier otra banda? Y la respuesta es sencilla: un estilo capaz, como en los viejos tiempos, de agradar a todo el espectro de seguidores del rock duro. ¿Te gusta el heavy metal? Tendrás solos y riffs dignos de Iron Maiden. ¿Te gusta el hard rock? La potente voz de Matt Shadows te puede recordar en ocasiones al mismísimo Sebastián Bach; los solos de Zacky Vengeance y Synyster Gates, a los de Slash; y, además, la banda no hace ascos a la melodía y la ampulosidad. No obstante eso, que no creerás hasta que sean tus propios oídos los que escuchen el prodigio, lo han alcanzado con City Of Evil . Pero antes de llegar a él, Avenged Sevenfold han tenido que recorrer un vertiginoso camino.


Su historia recuerda en sus inicios una de las más conocidas en el mundo del metal, en concreto la de unos Metallica que revolucionaron la industria merced a generar una música en la que mezclaban lo aprehendido de multitud de influencias que sus compatriotas ignoraban con su propio potencial. Algo similar -aunque con menos mérito, pues ahora es más fácil acceder al mundo (gracias a internet) que lo era hace 25 años- sucede en la carrera de Avenged Sevenfold: lo que les ha llevado a crear su estilo propio es el conocimiento y la pasión por lo que sucede no solo en su entorno –los EEUU- sino también en el viejo continente. No es así casual que, cuando caiga en vuestras manos cualquiera de sus biografías, veáis como se citan entre sus influencias a Guns N' Roses, Pantera, Pennywise y, como punto excepcional, a los británicos Iron Maiden. Es lo que conocen los escritores de las biografías. Sin embargo, las fuentes de Avenged Sevenfold son mayores. Es así como Matt Shadows, en una entrevista concedida tras la salida de su primer larga duración, apuntaba como sus álbumes favoritos –del primero al sexto- Use Your Illusions Part I de Guns N' Roses, Nightfall In Middle-Earth de Blind Guardian, Receipy For Hate de Bad Religión, Keeper of the Seven Keys Part 2 de Helloween, The Decline de NOFX y Hatebreeder de Children Of Bodom; seis obras que, correctamente combinadas, podrían suponer una buena definición del que sería su estilo.

No obstante, en su primer disco, Avenged Sevenfold todavía no habían dado con la clave de su sonido. Formados en el verano de 1999 cuando la banda en la que militaban Matt y The Reverend Tholomeu Plunge –batería- reclutó a Zacky Vengeance, Avenged Sevenfold nacieron como tal cuando sus integrantes todavía no habían acabado su estancia en la High School de su ciudad natal, Huntintong Beach (California). Tras decidir el nombre con que se darían a conocer al mundo (una extraña denominación inspirada en un pasaje del Génesis bíblico en el que un Dios furioso amenazaba a Caín) y tan sólo tres meses después de su creación, Avenged Sevenfold (o A7X, como también les conocen sus fans) ya habían grabado una primera demo con tres temas –de cuyo sonido el vocalista reniega (“suena como una absoluta mierda” declaró en una ocasión)-, y poco más tarde dos temas más que aparecerían en varios recopilatorios ( Feel The Pain, This Means War , etc.) de Sadistic Records. Y sería merced a escuchar estas grabaciones como Goodlife Recordings se harían con sus servicios y decidiera juntarlos en los estudios WestBeach con el productor Donnell Cameron (Bad Religion, 7 Seconds, Nations on Fire, Nofx, Pennywise, Lagwagon, etc...) para que poco después viera la luz su primer larga duración, Sounding The Seventh Trumpet .

La formación que grabaría el debut la completaron el guitarrista Synyster Gaytes (alumno del prestigioso Musicians Institute of Technology) y un Justin Sane que reemplazó al primer bajista de la banda; y el resultado, sin ser malo –es una pieza de hardcore cercano al death (predomina en el álbum un Matt con la voz rasgada) plagado de extrañas pinceladas de otros estilos que alcanzaría sin problemas el notable de la crítica- no reflejaba todavía el potencial que la banda alcanzaría con posterioridad. Quizás el productor no supo sacar o plasmar lo que la banda llevaba dentro, o quizás la banda sintió rubor todavía acerca de dar mayor rienda suelta a sus gustos, pero lo cierto es que Sounding The Seventh Trumpet mostraba ya la excelente calidad de los integrantes de Avenged Sevenfold y su diversidad de gustos, a pesar de que el reflejo de estos no se plasmaba fluida, sino como metida con calzador. Sin duda lo mejor estaba todavía por llegar. Por entonces corría el verano del 2001 y la media de edad de la banda superaba escasamente los dieciocho años.


Sounding The Seventh Trumpet fue suficiente para ponerles en el mapa y hacerles destacar -en sus conciertos abriendo para bandas como Shadows Fall o Mushroomhead- entre sus compañeros de generación (algo que, a pesar de lo que pueda parecer, no es nada fácil en los States). De ese modo no pasó mucho tiempo antes de que recibieran la oferta de un nuevo sello, Hopeless Records, que les ofrecía lo que necesitaban para llevar su carrera un paso adelante. La discográfica puso a su servicio al productor Andrew Mudrock y su entonces ingeniero de sonido Fred Archambault, y con ellos entraron a grabar su continuación, un Waking The Fallen que supondría un salto cualitativo en la carrera de Avenged Sevenfold.

Todo empezaba a rodar a la perfección para la banda, que además de entrar en un nuevo sello que se volcaba en ella, se metía en el cartel del festival itinerante Vans Warped de punk y hardcore melódico antes de que su disco saliera a la venta. Algo que sucedería en agosto del 2003, cuando la banda (contando con Johnny Christ como nuevo bajista) ya recibía críticas muy positivas sobre su intervención en el segundo escenario del Vans Warped. Waking The Fallen seguía siendo duro, más agresivo a nivel sonoro que lo que después llegaría –algunos, los amantes de su lado más puramente agresivo, lo citan como su momento álgido hasta la fecha-, pero ya apuntaba a lo que serían los actuales A7X. El motivo, la participación de los productores en la elaboración del disco.

Al principio estábamos nervioso por trabajar con un productor –explicaba Shadows en la hoja promocional del álbum- porque no queríamos que cambiaran la estructura de nuestras canciones. No queríamos que se nos comprimiera en canciones de tres minutos, canciones de estrofa estribillo estrofa. Le dijimos a Mudrock que queríamos sonar épicos, con grandes armonías, tener líneas vocales nítidas como Iron Maiden, y de ahí partir hacia material pesado como el de Pantera. Queríamos meter todas esas influencias y que continuara funcionando .” Y lo cierto es que eso –al contrario de lo que pasa con la mayoría de las hojas promocionales- es lo que pasó.

Mudrock cogió sus temas y, como la banda ha comentado en alguna que otra ocasión, las pulió con ellos desde el primer momento para sacar todo el potencial que había en ellas. El resultado fue un álbum más asequible y natural que su predecesor, lo que en ocasiones les asemeja a unos Children Of Bodom pasados por un filtro americano, en el que empiezan a aparecer cada vez con mayor frecuencia pasajes melódicos. No obstante, no se sabe bien si por rubor propio o por consejo del productor, las melodías todavía no plasmarían tan abiertamente las influencias que la banda mostrará más adelante, mientras que no les alejaban de sonidos como los del popular emocore que les favorecerían en los EEUU. Así Avenged Sevenfold fueron ganando terreno y sumando seguidores a su base de fans. Que uno de sus nuevos temas, Chapter Four , se incluyera en uno de los videojuegos más vendidos en los EEUU –el oficial de la NFL para la temporada 2004- y que una major como Warner Bros se interesara en hacerse con sus servicios, eran dos sucesos que no difíciles de prever.


Avenged Sevenfold iban, de ese modo, creciendo progresivamente año tras año y aquí seguíamos sin enterarnos. Pasaban del último escenario del Warped, al segundo, y de éste, al principal. Parecía que nada podía detenerles, y así fue cuando a Matt Shadows se le detectó una afección en la garganta –le sangraba por dentro- que requirió cirugía en sus cuerdas vocales y rehabilitación. Pero si Shadows debía dejar de beber alcohol y cafeína, de comer alimentos picantes y entrenar varias horas día tras día, lo haría; la determinación de reinar en el mundo del rock estaba tomada.

Así tras anunciar a mediados del 2004 -para descontento de sus fans más hardcoreros- que en su próxima entrega discográfica habría más melodía y menos voz rasgada (algo que se asoció en principio a la operación vocal de Shadows, aunque a la larga parezca más que fue una decisión meditada de adentrarse como grupo en una nueva línea), Avenged Sevenfold entraron en estudio, de nuevo acompañados por Mudrock en la producción (y con las manos en las mezclas del mago Andy Wallace), para grabar –a lo largo de largas jornadas de grabación de más de siete horas al día- su tercera y definitiva obra. Así, el 7 de junio de este mismo 2005 salió a la venta en el mundo civilizado –que no en España (donde todavía no ha sido publicado)- el que es a mi entender el mejor disco del año. Y lo digo a pesar de que el 2005 todavía no haya acabado porque, si me parece superior a todo lo publicado en esta década, difícilmente será superado este mes.

City Of Evil es una obra magna y ambiciosa, al estilo de los álbumes más grandes del hard rock y el heavy metal de los últimos 25 años. Todo está meditado, calculado, pensado para lograr el impacto deseado. Y así es desde el primer instante del CD, cuando lo primero que escuchas es a M. Shadows aspirar con fuerza para emitir, ya con el resto de la banda, el primer grito del álbum en la ya inconmensurable Beast And The Harlot . Sólo esta canción supone una ruptura definitiva con todo lo que se ha hecho a nivel masivo en los EEUU en la última década. El tema, tras una intro grandilocuente deudora de sus adorados Dream Theater –concretamente de Scenes From A Memory -, entra a saco con un grito a lo Halford de Shadows y un riff puramente heavy cabalgando sobre la apisonadora rítmica que es la batería de The Reverend. Esto enlaza a su vez con una estrofa de líneas armónicas también heavies para desembocar en un estribillo épico. Y eso no es todo, tras él, antes de la siguiente estrofa, meten cuatro solos de guitarras, dos de ellos doblados, que recuerdan a unos Helloween del Keeper II totalmente speedicos. Vamos, lo nunca visto en la última década en los States. Y todavía no hemos superado los primeros tres minutos de los casi setenta y cinco que dura el álbum.

Burn It Down es como una especie de continuación de Beast And The Harlot , a la que se enlaza directamente, aunque a pesar de empezar -y contar entre sus estrofas- con solos melódicos y muy heavies que nada tienen que envidiar a los de Children Of Bodom, se trata de una canción de ritmo más duro, aunque muy rápido, en el que los juegos vocales de toda la banda adquieren mucho peso. Porque en ella –por cierto, con sus cinco minutos de duración, la canción más breve del CD-, como en el resto del álbum, las líneas de voz, cuidadas y muy bien calculadas, brillan a un nivel inconmensurable. Lo mismo sucede con Blinded In Chains , que se abre con un solo doblado (nos encontramos como os he dicho, con un disco extremadamente barroco, pero al tiempo accesible para oídos curtidos), para después continuar con un asalto sonoro que alcanza su clímax en la siguiente Bat Country, primer single extraído de City Of Evil .

Inspirada (como corrobora su también espectacular videoclip) en la obra Miedo y Asco En Las Vegas de Hunter S. Thompson, Bat Country reúne todo lo que City Of Evil contiene: bases y líneas de guitarra heavies, velocidad adrenalínica, cambios de ritmo vertiginosos, melodías originales y perfectamente encajadas, una voz puramente hard rockera, virtuosismo tanto en la composición como en la ejecución, y -como si de una película de Tarantino se tratara- decenas de guiños y referencias a otros grupos y discos, pasadas todas por el propio filtro de la banda. Los guiños, por ejemplo, a Axl Rose son evidentes en la siguiente Trashed And Scattered , cuando Shadows entona una de las estrofas con el ritmo viciado que WAR patentó. Pero al contrario de lo que sucedía en sus primeros álbumes, Avenged Sevenfold no se limitan a una o dos referencias por tema, y mezclan heavy metal, con coros AOR y solos hardrockeros en una espiral de referencias encajadas a la perfección y totalmente adictivas.

La primera pausa del álbum llega con Seize The Day , un medio tiempo potente que a mí particularmente me recuerda –por su mezcla de hard y heavy, no sólo porque por momentos Shadows clava la voz de Bach- a los Skid Row de Slave To The Grind, con Vengeance y Gates emulando por su parte a Slash en cada una de sus intervenciones. Parece, en definitiva, su particular homenaje, a la gran factoría de power ballads que fue el hard rock americano de finales de los ochenta y principios de los noventa. Tras ella Sidewinder –siguiendo con al juego de las similitudes- sería su plasmación de la herencia de sus adorados Dream Theater, ya enseñada con detalles en Beast And The Harlott y aquí mostrada con mayor profusión; aunque como digo una vez más, lucido con el toque de unos Avenged que imprimen en todo el álbum su propio sello (por ejemplo aquí, con el brillante final en plan bosanova). The Wicked End sería otra prueba de ello. Un tema que se inicia en plan speed metal, que va bajando el tempo y ganando intensidad sin que apenas uno lo perciba, hasta desembocar primero en un pasaje orquestal y finalmente en un medio tiempo épico con orquesta y coro incluidos (lo que demuestra sin dejar a la duda que Warner en EEUU se ha volcado con ellos).

Pero si creías que con eso la banda había tocado la cima de su ambición te equivocabas, porque sólo por el inicio –y el final- a lo Ennio Morricone de Strength Of The World , y su perfecta integración con el resto de un tema plagado –en sus casi diez minutos de duración- de lirismo, potencia y emotividad, ya merece pagar el álbum completo. Con Betrayed resurge el déjà vu con Skid Row, aunque Avenged Sevenfold –y que nadie se enfade por ello- ofrecen aquí una estructura más compleja; acorde, para que engañarnos, con que el tiempo pasa y, por fin después de tantos años, para mejor. Finalmente, la por momento maideniana (aunque sería injusto reducir a eso la barbarida de tema que es) M.I.A. pone, con su ritmo galopante, sus líneas vocales y coros épicos, el magnífico broche final, tras incontables cambios de ritmo, solos y homenajes, a un magnífico City Of Evil .


Con todo eso salió el álbum a la venta, como ya he comentado, el 7 de junio de este mismo año en los EEUU, Japón y Europa (con la excepción, al menos, de España). Debutó en el Billboard estadounidense en el puesto 39 y alcanzó el 30 en algún momento de los cuatro meses que permaneció en la lista de ventas, y poco a poco, boca a boca, convirtió a Avenged Sevenfold en lo que son ya, los portavoces de la vuelta orgullosa del heavy metal a EEUU (ahora, siempre que se habla por parte de un medio estadounidense de los solos de guitarra, se les cita a ellos como su máximo exponente). Y su éxito ha superado ya las fronteras americanas. Avenged Sevenfold son desde hace años portada y objeto de numerosos reportajes por parte de la prensa británica, y en el presente año han girado nuevamente por el Reino Unido, además de intervenir en el dúo festivalero Rock Am Ring/Rock Im Park. Y a pesar de todo eso, en España sigue sin ser publicado, aunque queremos creer –porque renunciamos a pensar que lo hayan descartado- que su sello todavía medita cuál será el momento oportuno para lanzarlo.

A estas alturas cierto es que Avenged Sevenfold todavía no son estrellas, pero se les empieza a tratar como tal. La prensa americana ya empieza a sacar a la luz los trapos sucios de su vocalista M. Shadows -que a sus 23 años no pasan por ser más que un par de expulsiones de sendos colegios- o a señalar el contraste entre la dureza de su música y las conservadoras ideas que profesan (en más de una entrevista se han manifestado como republicanos y partidarios de la “política belicista” de George Bush así como apasionados patriotas) aunque la banda se muestra a gusto en ese clima, tanto en el político como en el escandaloso.

Sin embargo para Rock Trip Avenged Sevenfold no son noticia por eso, sino por su música, y es de la mejor que ahora se puede escuchar. Lo son porque es el primer caso que recordemos en que la mejor banda de heavy metal del momento –salvando el caso de Metallica a mediados de los ochenta y sería discutible que lo fuera- es estadounidense. Y lo son porque reúnen todo lo necesario, imagen y calidad, para triunfar. Nosotros ya os hemos avisado y puede pareceros exagerado lo que os hemos contado sobre una nueva banda de veinteañeros a la que hemos comparado con los más grandes, pero creemos que cambiaréis de opinión cuando escuchéis su música. Nuestra recomendación, que no dejéis pasar más de un segundo en entrar a visitar su web (www.avengedsevenfold.com) y su site en MySpace (www.myspace.com/avengedsevenfold), donde podréis empaparos con su música y sus videos antes de compraros vuestra copia en cualquier tienda de importación o en Amazon.com o sucedáneos. Nosotros, con que cada vez que les escuchéis os acordéis de dónde supisteis de ellos por primera vez, nos daremos por más que satisfechos.

 


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