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martes 27 de noviembre de 2007

Turbonegro (Alicante 21.11.07 Nave 8)

Turbonegro visitaban por primera vez la Comunitat Valenciana y, como no podía ser de otra manera, lo hacían para actuar a unos doscientos kilómetros de mi ciudad. Y Alicante, no sé si por cálculo estratégico del promotor nacional de la banda o a demanda de uno local, era la ciudad elegida para albergar el único concierto que los noruegos realizarían en una visita a nuestro país en cuyas restantes citas ejercerían de teloneros de Marilyn Manson. Sea como fuere la apuesta fue acertada, porque la sala Nave 8, ubicada a las afueras de la ciudad del Benacantil, presentó un lleno -no asfixiante pero sí absoluto- a pesar de que la cita era un frío y húmedo miércoles. Obviamente, no es gratuito que en Valencia no haya un sólo pub que haga sombra al The Cure alicantino o en el que se vean bailar a tantas chicas guapas al son del rock n' roll como en el Joplin del Barrio. Y les puedo garantizar que parte de ellas estaba entre las mil quinientas personas asistieron a la Nave 8 para asistir al show de las hordas de Hank Von Helvete, que llegaban para presentar su reciente Retox.

Turbonegro 01

Hasta las once en punto se hicieron esperar Turbonegro para tomar un escenario, con la portada de su último disco como telón de fondo, que asaltaron a los compases - creo recordar- de All My Friends Are Dead. Cabe señalar a estas alturas de la película que Turbonegro no son, como al parecer lo fueron en su día -no lo he visto de primera mano-, sinónimo de salvajismo. Ahora la impresión se reduce a su estética, versión gore de la propuesta en su día por Village People, y a su puesta en escena; lo que no significa, todo sea dicho, que no sean una excelente banda de rock n' roll.

Turbonegro 02

Y como tal ejecutaron un set list que se integró en su bloque principal básicamente de temas extraídos de sus discos post reunión. Así sonaron entre otras City Of Satan (que aseguraron que estaba inspirada en el ambiente gay barcelonés), Turbonegro Must Be Destroy, Wasted Again, Fuck The World, con la presencia de Do You Do You Dig Destruction -sin castañuelas- y We're Gonna Drop The Atom Bomb como únicos testimonios de su reciente Retox. Mención especial merece en este apartado Sell Your Body (To The Night), ya convertida en un clásico de la banda y que como tal fue ejecutada y celebrada por el público, a pesar de que a los cuatro o cinco temas el espectador medianamente avezado ya sabía que Turbonegro, esa noche, actuaban con el piloto automático encendido.

Turbonegro 03

Así el misterio del concierto se limitó a averiguar y disfrutar la siguiente canción. La banda estaba bien y tocaba a la perfección, aunque seguramente sonaba más fina cuanto más rápidos eran los temas que interpretaba, pues los de ritmo pausado (FTW, City Of Satan) resultaban un tanto más pesados que en su versión original. A su vez, Happy Tom, Euroboy y compañía tampoco se mostraban entusiasmados, quizás porque el público, pese a lo abarrotado del local, no estaba plagado de fanáticos y la respuesta a los temas era, en la mayoría de los casos, bastante tímida. Pese a todo, su calidad, a pesar de ir al 75%, situaba su show por encima de la gran mayoría de las bandas que se pueden ver hoy por hoy sobre un escenario.

Turbonegro 04

Así fue transcurriendo el show, con Turbonegro ciñéndose profesionalmente al guión que se habían marcado en su setlist, lo que aseguraba que para el final ejecutaran, como sucedió, los temas más celebrados de Apocalypse Dudes y Ass Cobra (algunos, como Denim Demon o Get It On se colaron previamente). Y fueron sus "uo uo uos" y "ye, ye yeahs" los más celebrados del concierto, básicamente por lo predecible de su ubicación o la de sus estribillos en temas icono como The Age Of Pamparius, Get It On o Selfdestructo Bust (la brutal Prince Of The Rodeo, por ejemplo, fue menos celebrada seguramente por eso). Finalmente sería I Got Erection la encargada de poner el broche final a un concierto más brillante por los temas interpretados y por la profesionalidad de los ejecutantes, que por lo excepcional del mismo. Y es que Turbonegro, para qué engañarnos, se limitaron esta vez a cumplir.

Turbonegro 05

lunes 5 de noviembre de 2007

Tesla (Madrid. 02.10.07 Macumba)

Las fotos que ilustran este texto las he pillado de la web de Tesla a donde las envió una persona que firma Liyo. Si alguien alguna buena foto del concierto y quiere que aparezca aquí su aportación será será bien recibida.

En infinidad de ocasiones se ha comentado que el grunge puso el punto y final a la era dorada del hard rock, y no faltan los críticos sesudos que apuntan que esa moda es lo que los jóvenes demandaban ante la superficialidad de la variante más barroca del rock. Sin embargo, aquella decisión de la industria de generar artificialmente un movimiento protagonizado por tíos que no sabían tocar -por no saber, no sabían ni afinar las guitarras-, para sustituir a otro al que ya no podían sacarle más rentabilidad (y cuyos protagonistas, en muchos casos, eran difíciles de controlar), no fue sino el último gran timo del rock n' roll.

Pero lo peor de todo aquel montaje (¿cuántas bandas de aquél rollo tan auténtico siguen hoy vivas, ¿dos? ¿una?), además del hecho de dejarnos una ristra de críticos musicales -especialmente en este país- que han forjado su criterio en la moda que absorbieron en su juventud, es que se llevó por delante a un buen puñado de bandas míticas. Tesla fue una de ellas, ya que si bien su separación no se debió al 100% al contexto en que se produjo, no hay duda de que la falta de apoyo de su sello de toda la vida no ayudó precisamente a que las aguas volvieran a su cauce una vez que las cosas se pusieron un poco difíciles. No obstante, antes de dejarnos por primera vez, facturaron en su década de andadura cinco álbumes, tres de ellos auténticos clásicos del rock (The Great Radio Controversy, Psychotic Supper y el directo Five Man Acoustical Jam).

Sólo con ese bagaje a ninguno de sus fans nos extrañó que tan sólo cinco años después de su separación, no sólo se juntaran, sino que recibieran una gran respuesta por parte del público. Y ahí siguen, eso sí, sin haber recuperado en estudio el pulso que tuvieron en su pasado. Tan sólo un álbum en el que se les notó atenazados por la obsesión de desmarcarse de cualquier sonido que pudiera identificarles con la imagen alocada de la época en que despuntaron, facturaron de material original desde su regreso en el 2000. Y no ha sido hasta este 2007, con un disco de versiones sobrevalorado (seguramente en contraposición a la falta de respeto que se profirió a la banda cuando gestó su leyenda), cuando Tesla han venido por primera vez a España protagonizando su propia gira.

La primera de sus dos etapas era en Madrid y tras varios cambios de emplazamiento, recaló en la sala Macumba, que presentó una entrada excelente pese a la escasa repercusión de tan magna visita en los medios convencionales. Sí, unas dos mil personas aquí y otras tantas en Barcelona, a penas son gente, pero en un país en el que el rock es tratado como la peste los convocados casi tienen una condición heroica, de excepción cultural. Y esa sensación palpita en el ambiente en los minutos que preceden a la salida de la banda, la de una especie de secta integrada por desconocidos que sabe que está a punto de ver algo que puede ser excepcional.

Por eso, cuando se adivina al grupo sobre el escenario y un foco ilumina a Frank Hannon haciendo sonar en su guitarra las notas introductorias de Comin' Atcha Live el rugido del público es ensordecedor, avanzando una respuesta aún mayor a la confirmación ya en escuchando el primer tema, de que la banda a la que se está viendo, es de una categoría especial. Y con similar algarabía recibe la mayoría Walk Away, una versión de su reciente Real To Reel que apareciendo tan temprana me hizo presagiar lo peor. Sin embargo Tesla regresaron de inmediato a su archivo para rescatar Modern Day Cowboy y Heaven's Trail, ejecutadas a la perfección por toda la banda, incluido un joven Dave Rude que hizo olvidar por completo la ausencia de un Tommy Skeoch en cuyo hueco ha encajado a la perfección.

Pese a todo, la excitación se relajó una vez Tesla afrontaron Mama's Fool el primero de los dos temas que interpretaron de Bust A Nut. Con él intuimos que el repertorio pescaría dentro de lo ya contenido en su directo Replugged Live y sólo el rescate de la increíble Paradise, para un servidor una de las
mejores baladas de rock jamás grabadas, lo desmintió. Y es que, como ya comenté al respecto de su último álbum de estudio, la banda ha decidido escoger para sus directos algunos de sus temas más comprometidos en detrimento de otros quizás más divertidos, pero que podrían restarles el toque de madurez que seguramente pretenden.

De ese modo sonaron Into The Now -para cumplir también con ese disco-, Solution, EZ Come EZ Go o Freedom Slaves, temas que efectivamente, hacen parecer a Bono de U2 el letrista de Mecano, pero que un servidor -y seguramente la mitad de los congregados- bien habría cambiado, aunque fuera puntualmente (porque Freedom Slaves, por ejemplo, es una joya) , por otras como Rock Me (To The Top), Call It What You Want, The Way It Is, Toke About It o tantas otras que quedaron fuera del set list definitivo. Las que no faltaron fueron la intensa What You Give y la magnífica Love Song, esta última recibida con bastante entusiasmo, aunque quizás con menos del que servidor esperaba.

Y es que por lo que se pudo comprobar, la mayor parte
de los congregados comparecieron a la llamada de la leyenda, aunque no fueran Tesla una de sus bandas fetiche. Así, por extraño que pueda suceder, el público se volcó en la versión del Rock Botom de UFO más incluso que ante una brutal interpretación de Hang Tough; lo cual, todo sea dicho, también honra a un público que acude con curiosidad y no meramente cuando es fan. Y desde luego tuvo motivos para disfrutar, porque músicos como Frank Hannon, ejecutando sus magníficos solos a la perfección, no se ven todos los días (ni los años).

La versión del Signs de los Five Man Electrical Band
que casi se puede considerar como suya, sirvió para cerrar el set principal, aunque la ovación del respetable retuvo a la banda en escena hasta el punto de que enfilaron el único bis sin salir del escenario. Finalmente Little Suzy, propiciando el último toque festivo, y una seria Edison's Medicine -la única que, además de padecer un sonido confuso no ejecutaron a la perfección- en honor al científico que dio nombre a la formación, pusieron el broche final a hora y cuarenta y cinco minutos de concierto que confirmaron lo que durante quince años había sospechado aunque nunca comprobado. Efectivamente, Tesla seguramente serían en su momento una de las bandas más grandes del planeta. Porque ahora mismo lo son.

La foto inmediatamente superior es de Silvia Manzano e ilustra la crónica del show que ha realizado Pedro Rubio para 20 Minutos, el único medio convencional que por ahora he visto que escribiera del concierto.

lunes 22 de octubre de 2007

Crystal Pistol. (Meliana - Valencia. 22.10.07. Sala Durango)

Sin cámara de fotos y sin intención alguna de dar testimonio de lo que viera más que a los colegas me dirigí el pasado sábado al nuevo oasis -que dure- para el rock aparecido en Valencia. Me enteré de su existencia de milagro, cuando el mismo día del concierto, me enteré de que The Last Vegas actuaban en la zona y lo hacían en una sala llamada Durango ubicada en Meliana, un pueblo a las afueras de la ciudad (el problema nunca acaba de ser resuelto). Hasta ese día ni una sola sala de Valencia se había ofrecido a servir de sede a las decenas de giras de bandas rockeras de serie B que giran habitualmente por el país realizando más de media docena de fechas, por lo que una de las cuatro ciudades con más habitantes de España se quedaba fuera también de ese circuito. Pero para satisfacción de los más freaks de la contornada, Durango vino a nuestro rescate, apostando además por el rock más sucio como el leitmotiv de su programación y sus sesiones.

Y de ese modo, tras disfrutar como un enano la pasada semana del apabullante show de The Last Vegas, tan sólo unos días después teníamos una nueva banda internacional en la ciudad, con el aliciente de ser los autores de uno de los álbumes más refrescantes del pasado 2005. Ni más ni menos que los hard punk rockers canadienses Crystal Pistol.


La verdad es que yo estaba ansioso por verlos. Frente a la pretenciosidad de la mayor parte de la oferta actual, lo que los Pystol presentan es una apuesta decidida por la inmediatez, la adrenalina y la diversión a través de cortes tan previsibles como efectivos (en ese sentido me recuerdan tremendamente a sus compatriotas The Black Halos). ¿Y qué otra cosa puede desear un rockero un sábado por la noche? Así, con la única incógnita de ver lo que duraría el show de una banda que sólo tiene un disco en la calle y otro en proyecto, convencí a un puñado de colegas que nunca habían escuchado al grupo y nos dirigimos a una sala que para mi sorpresa presentaba un aforo bastante desangelado (no se llegaría a al centenar y medio de personas que vimos a TLV). Para entonces ya estaban en escena los locales The Electric Sluts que disfrutaron de un buen rato (otro aliciente a destacar de la sala) para presentar sus temas, básicamente encuadrados en un rudimentario punk rock de sencilla y sucia factura.

Fue tras su salida cuando un puñado de tipos procedieron a preparar el escenario para la actuación de Crystal Pistol, con la relativa sorpresa de que no eran otros que los mismos integrantes de la banda que no se hacían acompañar en su periplo por Europa de ningún pipa para que les ayudara en estos y otros menesteres. Así, tras prepararse ellos mismos todo el equipo y abandonar el escenario por unos minutos, el quinteto canadiense regresaba poco después a escena para abrir el show con Locomotive. El tema sonaba tan bestia como en estudio, la banda se lo dejaba todo en la interpretación y el escenario se convertía en un enorme charco de la cerveza que el vocalista Mik Ireland escupía a sus compañeros y hacia el techo de la sala entre párrafo y párrafo. Estábamos en un concierto de puro y duro sleazy, no cabía duda.

Y así siguió en su breve e intensa duración, en el que tocaron todos los temas -a excepción de Salt Of The Earth- de su homónimo debut más cuatro o cinco del que será -esperemos que sí- su continuación. De los segundos la popularizada en su MySpace I Got It Wrong y una que titularon This Is Rock N Roll fueron las más celebradas, mientras que Rockstar fue la que sin duda volvió loco al personal de las ya conocidas, aunque All The Freaks, Live Fast, XXIII cayeron como los trallazos que son, respaldas por una banda sólida como una roca que se crecía por momentos a medida que veía como su música contagiaba a un personal cada vez más volcado. Así nadie quedó insatisfecho tras los dos bises de un tema que los Pistol concedieron después de abandonar por primera vez el escenario (uno de ellos no programado).

Sin salir siquiera a secarse el sudor, el guitarrista Brian Bresset -por cierto, impresionante durante todo el show- se dirigió al final de la sala donde había improvisado un pequeño stand con sus camisetas y CD's y allí mismo los vendió a los que, como yo, lo habíamos escuchado durante meses de modo ilícito y, seguramente, a más de un converso de los que se ganaron esa noche. Allí estuvo Brian un buen rato, mientras a su alrededor el personal prolongaba la fiesta en la sala a los compases de Mötley o Buckcherry. Sería un poco más tarde cuando los colegas que acudimos al show, salimos cara al coche y enchufamos el CD mientras nos despedíamos frente a la puerta del local. Allí, junto a nosotros, aparcó una pequeña furgoneta y al rato Dave Troutman, Greg Laikin, Pinto, Bresett y Ireland, comenzaban a cargar su equipo. Les agradecimos el concierto, sus canciones y allí les dejamos, todavía trabajando, mientras nos alejábamos con los bafles del coche escupiendo, en la que parece que es la boca de toda una rockstar, eso de "everybody hates you when you love rock n roll".

PD: Cuando escribo esto Crystal Pistol todavía van a hacer seis conciertos más en nuestro país. Hoy 22 de octubre en Ponferrada (Cocodrilo Negro), mañana 23 en Vigo (Fabrica de Chocolate), el 24 Santoña (Tropicana), el 25 en Madrid (gruta 77), el 26 en Logroño (7 Manos) y el 27 en Burgos (Studio 27). El que pueda que no se lo pierda.

martes 26 de junio de 2007

Monsters Of Rock. (Zaragoza. 23/24.05.07. Recinto Ferial)

Ozzy, Motörhead, Dream Theater, Megadeth, Slayer, Blind Guardian, Children Of Bodom, Black Label Society, Mastodon. Esos grupos eran el núcleo duro del Monsters Of Rock 2007. ¿Se había reunido semejante número de bandas, con la misma calidad y el mismo nivel de popularidad alguna vez en un festival español? Jamás. Con ese punto de partida el Monsters tenía todas las papeletas, a poco que sus organizadores se descuidaran, de ser una de las citas históricas del género en nuestro país. ¿Y lo fue? Podría decir que sí, porque el fin de semana fue bueno en líneas generales, especialmente en lo musical y en el ambiente que se respiró entre los asistentes. No obstante, he de señalar que en el fondo de uno queda el pesar por haber visto de nuevo cómo se dejaba escapar una nueva oportunidad de instaurar por fin un festival que trate como merecen a los seguidores del heavy metal. Pero vayamos por partes.


La llegada de un servidor al recinto, merced a la escasa diligencia que las fuerzas de seguridad del Estado pusieron para agilizar la afluencia de lo