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viernes 8 de febrero de 2008

Novedades. Devil's Dandruff - "Suicide Lifestyle"

Entre el grupo y yo, a excepción de los parroquianos del pub que cruzaban ante el escenario para visitar con sospechosa periodicidad los lavabos, no se interpuso nadie mientras la banda ejecutó con absoluta fidelidad todos y cada uno de los temas de Suicide Lifestyle. Y a mí, al tiempo que disfrutaba del concierto, me venía a la mente lo caprichoso que es el éxito en esto del rock n' roll. Porque ahí estaba yo, disfrutando en directo de los malagueños Devil's Dandruff, a los que a penas tres semanas antes no conocía, mientras, a mis espaldas, decenas de personas habían acudido al local dentro de su rutina semanal y se irían de allí sin ser conscientes de lo que habían presenciado por pura casualidad. Y es que, sin entrar a valorar el concierto en sí, lo que allí tenía lugar, por modesto que parezca, era un concierto de la gira de presentación de un muy buen disco, que bien podría ser, con el tiempo, considerado un clásico.

Porque, para que un disco lo sea, sólo tiene que merecerlo y que alguien lo diga. Y aunque Suicide Lifestyle no sea Coliseum, sin duda se trata de un gran álbum. Autofinanciado pero notablemente producido (por Sergio Cascales), con unos temas brillantes y muy bien ejecutados, Suicide Lifestyle es un disco sólido de principio a fin. Su sonido, enmarcado en el hard rock más rápido, áspero y clásico, recuerda por momentos a Supersuckers, por momentos a Hellacopters, y se plasma en una colección de canciones que tienden a buscar el camino rápido al corazón del oyente aunque sin caer en la melodía más melosa. El inicio del disco con el triplete On The Loose, Go! y la adrenalínica Hangover -menudo riff- es tan portentoso que casi supone un lastre para el resto, pues es difícil repetir semejante grado de intensidad. Pero el resto no desmerece -casi diría que la versión del Somebody To Love de Jefferson Airplain, a pesar de su corrección, está de más al lado de piezas como The Strange o Freeway-, y muestra a unos compositores precisos, sacando el mayor partido a sus habilidades en temas repletos de matices (sacan fuerza no sólo de los riffs, sino también de los silencios, las pausas, los etc.). Mención especial merece la voz de Sergio, que aporta matices a las composiciones y unas líneas vocales variadas y realmente buenas.

Con todo eso se configura un álbum realmente brillante, que seguro que encantaría a muchos que, como yo hasta hace nada, no saben ni de su existencia. Pero así son las cosas. Yo vi a la banda actuar, y cuando dejaron el escenario tras ejecutar una brillante versión del Search And Destroy de los Stooges, sin mediar con ellos una palabra -así soy de seco, qué le voy a hacer-, salí del local junto al colega que me acompañaba tras hacernos cada uno con nuestra respectiva copia de su CD. Me gustaría saber cuántos vendieron esa noche.


viernes 25 de enero de 2008

Novedades. Avenged Sevenfold - "Avenged Sevenfold"

Por mucho que le pese a mi colega Javier Baz (mi blogger rockero de cabecera), los norteamericanos Avenged Sevenfold, lograron en 2006, con su espectacular City Of Evil, convertirse en la última esperanza blanca del hard & heavy. Y no sólo porque el álbum fuera un superventas a partir, primero, del boca a boca (aunque luego en los States sí se les diera cancha vista la legión de seguidores que tenían); sino porque el grupo, si es cierto que no inventaba nada, bebía de las mejores fuentes (desde el heavy de Iron Maiden al hard rock de Guns N' Roses o Skid Row, pasando por el metal progresivo de Dream Theater) y las fusionaba como nadie antes lo había hecho. El disco era soberbio y lo exprimieron al máximo, pero había que darle una continuación.

Y ésta llegó a finales del pasado año, aunque a decir verdad, fue difícil enterarse, porque después del éxito de su predecesor, Warner pensó que lo mejor que podía hacer por él era nada (lo mismo que hizo con el anterior en un principio). Y si eso pasaba en EEUU, donde la promo se redujo a la grabación de un vídeo -a día de hoy siguen con el mismo dos meses y pico después-, en España aún se hizo peor, ya que no solo no se incidió mucho en el producto (no recuerdo que me llegara un solo mail de la compañía y sí me llegaban los de Papito), sino que en las fechas posteriores a su lanzamiento era difícil encontrarlo en las grandes cadenas de tiendas. De modo que petición a Amazon de la edición especial con DVD extra por sólo 15 dólares (que al cambio sale muy bien), un poco de paciencia, et voilà: Avenged Sevenfold, que es como se llama, ya está en tus manos.

Lo de llamar al cuarto -el quinto o el que sea- LP como la banda es algo muy visto e implica un mensaje claro: "si hay algo que verdaderamente creemos que nos representa es esto", dice. Lo hicieron Mötley Crüe cuando largaron a Vince Neil y así les lució el pelo; lo hicieron Hamlet en nuestro país cuando quisieron demostrar que podía ser más duros que nadie... hay decenas de casos, y el de Avenged Sevenfold sólo es el penúltimo. City Of Evil les había encumbrado e igualarlo era un reto, pero ellos, crecidos por él, no sólo creyeron que lo lograrían, sino que el mérito de aquél era sólo suyo, por lo que esta vez se meterían en el estudio sin productor y sacarían lo mejor de sí mismos. Y claro, eso fue un error.

Veamos, el disco está bien, pero no es ni la sombra de su predecesor. Y explicarlo es bien sencillo. En City Of Evil, repitieron con Mudrock, un productor que ya les conocía de su anterior Waking The Fallen, y seguramente éste les ayudó a materializar sus ideas, les sugirió otras y les contuvo cuando su ambición se desmedía. Así se construyó un álbum barroco, lleno de detalles, pero ensamblado a la perfección. Ahora, en cambio, Shadows y compañía han dado rienda suelta a su imaginación y no ha habido ningún punto de vista externo para contenerlos; con lo que nos encontramos con un álbum excesivo, rozando en ocasiones lo rococó. Porque los mimbres son los mismos, un grupo integrado por excelentes músicos con una creatividad -o un conocimiento del medio- desbordante, pero falta el orden. De ese modo aquí se reúne una decena de canciones plagadas de buenos detalles, pero también con imperfecciones, sin contención en la mayoría de los casos, o a escasa distancia de ser algo de más envergadura pero sin alcanzarlo.

¿Es pues un mal disco? No, pero sí una vulgar copia de su predecesor. Garantizará buenos ratos a sus seguidores -entre los que me incluyo- pero si somos exigentes con ellos, convendremos que podían habernos ofrecido algo mejor. Quizás, si hubieran contado con un poco de modestia.

PD: Hace unos día anunciaron que ejercerán de teloneros de Maiden en su gira veraniega Europea. Por ahora estarán en todas las fechas excepto en las españolas. Que alguien lo remedie.

PD2: Por lo que veo están a punto de estrenar nuevo vídeo. Corresponde al tema A little Piece Of Heaven, del que por ahora os puedo colgar un avance. Ahí está.





martes 22 de enero de 2008

Novedades. Bullets And Octane - "Song For The Underdog"

Una de las cuentas que tenía pendientes del pasado 2007 era analizar la tercera entrega discográfica -segunda, si contamos que In The Mouth Of The Young fue un remake parcial de su debut- de Bullets And Octane, la banda que gratamente descubrí al verla abrir para Avenged Sevenfold en la primera gira europea de los norteamericanos. Allí me encontré con un cuarteto rabiosamente enérgico, escénicamente punk, que se dejaba literalmente la piel interpretando los duros temas de su debut para BMG. El show nos llevó al disco, y éste fue una grata sorpresa para los que lo escuchamos, aunque la lamentable promoción en Europa -y seguramente también en los States-, donde apareció con notable retraso respecto a su salida al otro lado del charco (¿a qué lumbreras de la industria discográfica se le ha ocurrido que en los tiempos que corren, en los que no cuesta nada pasar información de un lado a otro del mundo, sacar los discos con meses de diferencia es positivo?), contribuyó a que pasara desapercibido y fuera un fracaso absoluto de ventas. De ahí a que BMG les enseñara la puerta de la calle sólo había un paso. Pero los chicos del pijo Orange County no se rindieron y se pusieron a trabajar, sin sello, en el álbum que ahora tengo entre manos.

Song For The Underdog es su título y salió al mercado de modo a finales del pasado verano a través de la pequeña independiente Ares Records. Pero tras su pobrísima presentación -que en una idea totalmente estúpida, en lugar de contener fotos, la información habitual o las letras de los temas, aporta exclusivamente las reglas para jugar a un pueril juego para niñatos de beber a escondidas en la caseta del árbol- esconde en primer lugar un disco brillantemente producido, que nada tiene que envidiar a las mejores producciones. De ello es responsable el bajista de la banda, Brent Clawson, aunque no sé si se era decisión suya o de toda la banda el giro hacia la comercialidad emprendido en el disco.

Y es que, a diferencia de su predecesor, un disco con mucha pegada pero más agrio, Song For The Underdog contiene numerosos temas que explícitamente apelan a la melodía pegadiza y reiterativa. A mí, ciertamente, todo el álbum me distrae, pero he de reconocer que el nivel, principalmente en varias de esas cheesy songs (The Perfect Bitch, City Of The Angels o I Caught Fire -qué mala esta última-), baja respecto a su antecesor. No obstante, algunos de esos temas, como el que da título al álbum o All Down Hill From Here, son resultones, mientras un pequeño puñado (especialmente el triunvirato integrado por Welcome To Our Holiday, mi favorita Sweet Angel -cómo rompe la voz de Gene Louis- y My Heart Is An Empire) raya a gran altura. Así el global queda bastante equilibrado, aunque sin constituir un disco tan interesante como In The Mouth. Pero con todo en su contra, ¿qué más se puede pedir? Esperemos que les sirva para aguantar, porque los chavales tienen madera para dar más.


lunes 17 de diciembre de 2007

Novedades. The Punishers - "Faster Harder Deeper"

"[Nuestros] planes son tocar, presentar el disco donde podamos y vender todos los cd's que podamos, para así reunir pasta para un hipotético tercer disco". Con esa frase cierra Dr Hangover la entrevista que hace nada concedieron The Punishers a Javier Baz en I Love Hard Rock. Así de claro. Si se vende este disco habrán más; si no, a tomar por saco. Nada de "por favor pirateen mis canciones" o las descargas de internet han salvado la música. The Punishers, como tantos otros, se están costeando esto de su bolsillo y, si después de escuchar su disco ves que te gusta y no se lo compras, no espere que la banda se muestre entusiasmada por seguir palmando pasta. De todos modos, muy injusto tendría que ser esto o muy poco aficionado/apasionado a la vertiente más canalla (vaya, lo idiotas que califican como tal al jodido cantante de Café Quijano han vilipendiado esta palabra) del hard rock tendría que haber en nuestro país, para que este envite no fuera el que asentara en el mercado a los asturianos The Punishers; una banda cuyas dos primeras entregas, todo hay que decirlo, no me habían precisamente emocionado.

Y es que tanto Sleazy Warriors como el EP (+ recopilatorio de rarezas) Children Of Rock N Roll mostraban a una banda con buenas ideas pero con unos medios limitados para llevarlas a cabo. Sin embargo en este Faster Harder Deeper ('07 Lengua Armada) parecen haber echado el resto, porque realmente el álbum es (y también aparenta serlo, que es algo que los compradores también valoramos) una bomba. Todo suena perfectamente, producido con mimo y tiempo (aquí cabe señalar la autoría de Dani D. Sevillano), para sacar todo el partido a los once temas que componen el álbum. Y el cambio salta a la vista, desde el básico sonido de la batería y el bajo, que ahora suenan como una apisonadora, hasta el determinante aspecto de la voz de Charlie Günner que -esta vez sí- imprime unas líneas vocales a los temas (si no fuera por esa pronunciación que le traiciona no diría que es el mismo).

Hay mucha producción, muchas tomas, mucho trabajo, pero, como mandan los cánones, ésta no se come los temas, simplemente los hace sonar del mejor modo posible. Y así es como desfilan una serie de himnos sleazies de diverso pelaje (
destacar uno cuando todos -Childhood's Gone, One Last Chance, FHD, Sleaze Warriors, etc.- tienen tanto gancho se hace difícil), que no por más manidos suenan menos poderosos y envidiables (en el sentido del placer que debe dar defender semejante material desde un escenario). Mención aparte merecen Chalo Child y Dr. Hangover cuyo entramado de guitarras enaltece el álbum y, lo dicho, el trabajo que se han pegado -productor y banda- para sacar y explotar una serie de matices (coros, guitarras trabajadas en diferentes planos, silencios, cambios de tono, etc.) que marcan la diferencia entre una simple sucesión de notas y un gran tema. Así pues, enhorabuena y gracias: Faster Harder Deeper es el mejor disco facturado en este país que un servidor ha escuchado en este 2007 que está a punto de acabar.

sábado 15 de diciembre de 2007

Novedades. Wicked Article - "The Calm Before The Storm"

Desde hace unas cuantas semanas está en la calle -bueno, en la calle a la que hayan podido acceder-, The Calm Before The Storm, el primer larga duración de Wicked Article. Y si no he hablado de él hasta ahora es porque fui yo mismo el encargado de redactar la nota promocional a la banda, paisana de mi natal Valencia. Ya sabéis, y si no os lo comento, que se trata de una carta que suele enviar a la prensa junto al disco, en la que se detallan la vida y virtudes -y si no las hay se miente- del sujeto de la misma. No obstante, como a mí se me da mal lo de mentir, acepté el encargo a sabiendas de que me resultaría muy fácil hablar del disco y del grupo. Lo más llamativo para los profanos de Wicked Article será la militancia en la banda de Cristobal Perpiñá, que fuera guitarrista de los Seguridad Social buenos -hasta Introglicerina-. Aunque, sin menospreciar a su base rítmica, lo que propicia la mejor cualidad de la banda, es la figura de Dai Berenguer, guitarra rítmica y vocalista, que contrapuesta a la de Perpiñá (mientras éste último aporta el sonido más clásico y hardrockero, Dai pone el toque más actual y contemporáneo), da como resultado el sonido de la banda.

Y este no es otro que el de un hard rock de corte dramático que a mí personalmente me recuerda mucho a los Union de Corabi y Kulick. En él hay espacio para la épica de estilo clásico (Train Come, So Long), temas construidos sobre riffs más pesados y adictivos (Disease, Masquerade), algún ramalazo grunge (Inside The Outside) o desmelenes rockeros (Wicked Jimmy); y todo ello, además, brillantemente ejecutado -a destacar la voz de Dai que destaca en unpaís con deficit de vocalistas- y producido. Quizás el único debe, estribe en el hecho de que, a pesar de que todos los temas rayan a una gran altura, el disco carece de esos dos o tres temas sobresalientes que enganchan al oyente desde la primera escucha y que puede marcar la diferencia entre que el crítico de turno no lo pueda sacar del reproductor y profundice en el resto, o escriba rápidamente la reseña de rigor. The Calm Before The Storm es un gran disco, de lo mejor que un servidor ha escuchado en la escena nacional en los últimos años, pero se está topando ya con el muro con que se chocan la mayoría de las autoediciones, que requieren un empuje extra en forma de buena estrategia de marketing y omnipresencia de la banda en los escenarios de toda España que el grupo tiene que poner de su parte. Porque por mucho que se crea en los milagros (como afirman incluyendo la versión del tema de Ramones con que cierran el álbum), estos no existen. Y en la música, menos.